10/12/2026
La Juan Carlos Maldonado Collection es un organismo en constante mutación y crecimiento. Su corazón lo forman obras de la abstracción geométrica. Tiene además una particularidad, y es que no se piensa como un conjunto de nacionalidades, sino como manifestación de una estética universal, con obras de continentes, países y culturas distintas, todos ellas compartiendo una pasión común: el rigor de las formas geométricas y la callada poesía que las caracteriza.
Nació, sí, como una colección venezolana, y fue poco a poco adquiriendo una dimensión latinoamericana. En ese proceso, Maldonado entendió que estos artistas no sólo compartían una estética común, sino que tenían también referencias históricas similares: obras que los marcaron y guiaron en sus procesos creativos, y que venían de Europa. Pronto, entonces, las obras de artistas europeos se sumaron a los conjuntos iniciales y con ellos se hicieron evidentes las filiaciones con otros artistas, norteamericanos y japoneses, por ejemplo, porque la abstracción geométrica europea irradió hacia el mundo entero.
Dos otros núclos aparecieron luego, siempre enlazados a ese corazón geométrico. Primero, uno contemporáneo, de artistas que, siguiendo a sus mayores en su amor por esa estética del cálculo, hicieron sin embargo una obra que hablaba de su tiempo. Luego un núcleo antropológico, donde Maldonado se despierta a otra de las grandes pasiones modernas: el amor de las culturas primeras, al inicio con la adquisición de un conjunto Ye’kwana, una de las tribus amazónicas de más rica producción artística. Enseguida, siguiendo el descubrimiento de esa impronta geométrica en las culturas primeras, un acervo incaico, cuya estética dialogaba de manera fascinante, y misteriosa, con las obras de los siglos XX y XXI.
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