23/09/2026
EN EL MES DE LOS INMIGRANTES…
“No venían del "otro lado del mundo" como concepto geográfico, sino del "fin del mundo" conocido. Para ella, el viaje no era la línea A-B en un planisferio. Era una ruptura existencial y sensorial. Dejaba atrás no solo un lugar, sino un universo de sonidos (las campanas de su iglesia), olores (la tierra mojada, el centeno), sabores y, sobre todo, vínculos. El "allá lejos" se definía por la imposibilidad del regreso. Hoy podemos hacer videollamadas; para ella, irse era una forma de muerte civil. Dejaba atrás las tumbas de sus ancestros, el eje de su identidad.
El viaje como un descenso sensorial, no un trayecto en un mapa: El viaje en barco (probablemente en tercera clase, en la bodega) no era un "cruzar el Atlántico". Era una experiencia física y abrumadora: el olor a vómito y a encierro, el miedo al mar, la comida extraña, el sonido de lenguas incomprensibles (italiano, árabe, yiddish), la pérdida total de referencias. El mar no era un concepto azul en un mapa; era una extensión infinita, aterradora y sin puntos de referencia.
La "Argentina" no era un país, era una promesa: "América"…”
(Fragmento de “Dedicado a mi abuela Josefa” -nacida circa 1900- de Osvaldo Drozd. La foto es demostrativa.)