10/12/2026
Era verano del 96, cuando empecé a adentrarme en el tema de las aves, influenciado primeramente por mi papá, que siempre tenía su cámara a la mano para inmortalizar bellos momentos en familia, y en segundo por mi mamá, quien me regaló mi primera guía de aves, después de estos acontecimientos, decidido, me fui adentrando en ese maravilloso mundo y a su vez, ellas pasarían a ser parte de mi vida; hoy después ya de algunos años, no me veo sin ellas, sin salir al campo buscando -como siempre digo- mi foto perfecta.
Recorriendo este camino emplumado, he coincidido con muchas personas, de hecho, una de las más grandes alegrías cuando salgo a observar aves -pajarear- como se le denomina en el argot pajarero, es la camaradería, el hecho de conocer distintas personalidades es fascinante, admirar cómo logran identificar un ave, las señas de campo, personas que logran explicar con mucha precisión las características de un ave que solo observaron un par de segundos cuando mucho, la rapidez del ojo para enfocar un ave con su cámara, la destreza que se llega a tener para “imitar” el canto de un ave, personas que logran obtener imágenes impactantes de las aves, personas que cuidan tanto sus predios que lograron tener su propio santuario de protección a las aves, en fin, gente extraordinaria.
Este fin de semana pasado no pudo ser la excepción, celebramos a los pájaros en el Día Mundial de las Aves Migratorias, paseando y observando aves alrededor de un lago que se encuentra en la localidad donde vivo ahora en el norte de Illinois, en los Estados Unidos, para tal ocasión nos dimos cita diez personas, algunos de la misma localidad y otros de localidades aledañas; todos muy contentos acudimos al lugar por la mañana y realizamos una caminata de un poco más de un kilómetro, el recorrido estuvo genial, observamos muchas aves, fotografiamos algunas e hicimos buen click durante el recorrido.
En fin, la recompensa más grande de este día fue observar un ave por primera vez, lo que le denominamos Lifer, y aún mejor, con foto, que ya les compartí en un post anterior a este aquí mismo en Facebook, se trató de un Chipe Atigrado (Setophaga tigrina), el cual además, ocupará mi foto de portada en Facebook.
¿Ya ven como no me equivoqué? Así de bonito es pajarear.
Esta publicación la dedico a todas aquellas personas que he logrado conocer durante estas tres décadas, se que nos volveremos encontrar en el camino.
Mientras eso pasa, les deseo que nunca falten las aves, la buena luz y las ganas de salir al monte.
¡Cámara, buenos vuelos y felices pajareadas!
Adrianh Martinez Orozco