29/08/2026
Historia de la arqueología Colla
La investigación arqueológica sobre la sociedad Colla cuenta con una trayectoria extensa, aunque desarrollada de manera discontinua. Entre los primeros estudios destaca el artículo publicado por Bandelier en 1905 sobre Sillustani, sitio ocupado durante el período Intermedio Tardío y reconocido por su extenso complejo funerario, caracterizado principalmente por sus chullpas o torres funerarias.
Posteriormente, en 1943, Kidder presentó los resultados de sus investigaciones de reconocimiento en la cuenca norte del lago Titicaca. Durante estos trabajos registró numerosos sitios asociados con cerámica Collao, contribuyendo a ampliar los límites territoriales que hasta entonces se atribuían a esta tradición cultural. Poco después, Tschopik publicó Some Notes on the Archaeology of the Department of Puno (1946), obra en la que elaboró un detallado inventario de los sitios arqueológicos Collao y de los materiales asociados a ellos.
Uno de los principales aportes de Tschopik fue la elaboración de tipologías estilísticas para la cerámica de la región. En este estudio definió los estilos conocidos como Collao Plain y Collao Black on Red, además de otros tipos cerámicos correspondientes al período Intermedio Tardío presentes en la cuenca del Titicaca. Por su carácter pionero y sistemático, este trabajo continúa siendo una referencia fundamental para el estudio de la cerámica arqueológica de la cuenca norte.
Las investigaciones posteriores estuvieron marcadas por los trabajos de Julien en Hatuncolla y de Carlevato en Pukara. A partir de las fuentes etnohistóricas, Hatuncolla había sido tradicionalmente identificada como la capital de una amplia entidad política Collao y, posteriormente, como sede de un centro provincial inca. Sin embargo, las excavaciones realizadas por Julien revelaron una importante ocupación correspondiente al Horizonte Tardío, sin encontrar evidencias concluyentes que permitieran afirmar que el sitio hubiese sido la capital Collao. Por el contrario, Julien planteó que Hatuncolla habría sido fundada después de la conquista incaica (Julien, 1983).
Por su parte, las investigaciones de Carlevato sobre las ocupaciones del período Intermedio Tardío y del Horizonte Tardío en Pukara constituyeron uno de los primeros estudios exhaustivos dedicados a la cerámica Collao (Carlevato, 1988). A partir del análisis de las colecciones procedentes de las excavaciones realizadas por Kidder en 1939, la investigadora logró caracterizar las pastas cerámicas, identificar minerales de arcilla e inclusiones, así como reconstruir aspectos relacionados con las técnicas de cocción.
Los resultados de sus investigaciones sugirieron una importante continuidad tecnológica entre la producción cerámica del período Intermedio Tardío y la del Horizonte Tardío. En este contexto, las manufacturas locales habrían coexistido con la producción artesanal promovida por el Estado inca. Asimismo, Carlevato sostuvo que la función de Pukara experimentó importantes transformaciones a lo largo del tiempo, desempeñándose sucesivamente como un centro de relevancia durante el período Formativo, un importante centro local durante el período Intermedio Tardío y, finalmente, como un tambo real durante la dominación incaica.
Más recientemente, las investigaciones desarrolladas por Stanish en los sectores norte y noreste de la cuenca del Titicaca, así como los estudios de Arkush en la cuenca norte, han contribuido de manera significativa a renovar la comprensión sobre las sociedades y entidades políticas Collao. En particular, los trabajos de Arkush han cuestionado la interpretación tradicional de un período Intermedio Tardío homogéneo o monolítico en la región norte de la cuenca.
A partir de datos obtenidos mediante reconocimientos arqueológicos y excavaciones de prueba, Arkush estableció una cronología para la construcción y ocupación de los pukaras durante el período Intermedio Tardío. Los resultados indican que estos asentamientos fortificados fueron construidos y habitados principalmente entre aproximadamente el año 1275 d. C. y finales del siglo XV, y no inmediatamente después del colapso de Tiwanaku, como se había planteado anteriormente (Arkush, 2005: 317).
En consecuencia, el colapso político de Tiwanaku no puede considerarse, por sí solo, como la causa del importante desplazamiento de los asentamientos hacia zonas elevadas y estratégicas, fenómeno característico del período Intermedio Tardío. El patrón de asentamiento Collao parece responder, más bien, a una compleja interacción de factores ambientales, políticos y económicos.
Estas nuevas investigaciones también respaldan los planteamientos que cuestionan la imagen de una única y cohesionada entidad política Colla, construida en gran medida a partir de la información proporcionada por las fuentes etnohistóricas. Los datos arqueológicos, especialmente aquellos obtenidos mediante reconocimientos sistemáticos, sugieren que la cuenca norte del Titicaca habría estado conformada por diversas entidades políticas Collao, cada una con sus propios centros de poder e incluso con particularidades en sus tradiciones cerámicas (Arkush, 2005: 4).
En este sentido, la arqueología reciente ha contribuido a replantear la comprensión tradicional de la sociedad Colla, proponiendo una visión más compleja y diversa de su organización política, territorial y cultural durante el período Intermedio Tardío.