05/10/2026
"𝙀𝙡 𝙩𝙚𝙨𝙤𝙧𝙤 𝙙𝙚𝙡 𝙍𝙚𝙫𝙚𝙣𝙩ó𝙣"
El Reventón es el emblemático tramo de la carretera que conecta a Zapotitlán con Paso Alseseca. Desde la antigüedad, la salida de Zapotitlán contaba con tres caminos principales: el primero hacia Copala (hoy transformado en la carretera a Ciudad Guzmán); el segundo hacia Tolimán, cruzando un gran puente en la barranca de Santa Elena; y el tercero, un dificultoso paso entre peñascos que descendía hacia el río y la boca de Alcceca. Así consta en el documento de la Relación de Zapotitlán del año 1579.
Antiguamente, la bajada hacia el río era conocida como el "Paso del Mu**to" o el "Peñasco del Mu**to", una abrupta barranca que nace en Chancuellar y servía como acceso a Zapotitlán. A un costado se erigía otro peñasco frente al río Alseseca, paraje famoso por sus huertas, sus destilerías de vino y por el antiguo pueblo de Xicotlán que allí habitó. Fue en este sitio donde se construyó la residencia para Francisco Cortés de San Buenaventura durante su visita a los pueblos indígenas de la región.
Por ser la principal vía de entrada y salida, esta brecha se fue moldeando con el tiempo. El tránsito constante de arrieros, mulas y transeúntes fue ensanchando el terreno y facilitando el ascenso; la gente solía ayudarse fijando sogas o plantando mezquites para consolidar la tierra.
A mediados del siglo XX, con la llegada de las carretas y los primeros automóviles, surgió la necesidad de construir una carretera de terracería apta para el transporte de carga comercial. Fue entonces cuando comenzó el corte de la loma para reducir la pendiente.
A principios de la década de 1970, el presidente municipal y una junta de zapotitlenses emprendieron la tarea de excavar a pico y pala desde lo alto de la loma hasta el río, diseñando un camino de tres curvas para un descenso gradual. En esta obra pública, considerada la más importante de la época después de la introducción del agua potable, se utilizaron barrenos: cargas explosivas que se enterraban para fracturar el tepetate. Quienes vivieron aquella época recuerdan que la tierra se 'esponjaba" con las detonaciones. Ese material removido se arrojaba hacia el río Alcceca y servía, a su vez, para nivelar los tramos inferiores.
Durante los años noventa, esta vía continuó siendo transitada por camiones jaula. A principios del nuevo milenio, una inversión federal permitió una excavación de entre 30 y 50 metros de profundidad en la loma. Esto dio origen al trazado actual de la carretera, eliminando las peligrosas curvas al borde del peñasco y logrando una pendiente segura.
Hoy en día, en los imponentes cortes de la roca se pueden apreciar las capas sedimentarias formadas hace millones de años, donde incluso se han hallado fósiles.
Alrededor de esta obra también vive la leyenda. Cuenta una anécdota que, mientras operaban las excavadoras, los trabajadores hallaron una pequeña bóveda de la que extrajeron monedas de oro y metales oxidados. Tras el hallazgo, abandonaron la maquinaria en el sitio, tomaron el botín y huyeron hacia Colima para no volver jamás. Hoy en día, a la izquierda de la entrada a El Reventón, entre las primeras excavaciones, aún se conserva un nicho abovedado de ladrillo: mudo testigo del misterioso "Tesoro del Reventón".
Texto de Salvador León.
Fotografía aérea de Alejandro Alcont
y foto de la carrera extraída de la página Mazatán Jalisco