28/08/2026
Cuenta una antigua tradición que San Agustín de Hipona, mientras reflexionaba profundamente sobre el misterio de la Santísima Trinidad, caminaba por la orilla del mar. Allí encontró a un niño que, con una pequeña co**ha o recipiente, tomaba agua del océano y la vertía en un pequeño hoyo en la arena. Al preguntarle qué hacía, el niño respondió que quería meter todo el mar dentro de aquel agujero. Agustín le explicó que aquello era imposible, a lo que el pequeño habría respondido que más imposible era pretender encerrar el misterio infinito de Dios en la limitada inteligencia humana.