18/08/2026
En Pastores, Temascalcingo, el agua no es solamente un elemento de la naturaleza: es parte de la vida, de la memoria y de la relación que la comunidad mantiene con su territorio.
Durante la madrugada del 16 de agosto, un día después de la celebración de la Asunción de María, la comunidad realiza el ritual del Divino Rostro, un momento de profunda significación en el que convergen la fe, la tradición y una antigua manera de comprender el vínculo entre las personas, la tierra y el agua.
En esta celebración aparece Ts'ita Ndeje, Señor o Dios del Agua, cuya presencia nos recuerda que el agua ha sido, desde tiempos antiguos, sustento de la vida y elemento fundamental para la comunidad. Su llegada, su abundancia y su cuidado están vinculados con los ciclos de la tierra y con aquello que ésta ofrece.
Fiscales, mayordomos y la presencia de la mujer es fundamental para el ritual, para agradecer por la temporada de elotes. El maíz, entonces, no aparece únicamente como alimento: representa el resultado de una relación entre la lluvia, el agua, la tierra, las semillas y el trabajo comunitario.
En Pastores, agradecer por los primeros elotes es también reconocer que la vida depende de un territorio vivo. El agua hace posible la milpa; la milpa alimenta a la comunidad; y la comunidad mantiene viva, a través del ritual, la memoria de su relación con el agua.
Estas prácticas nos permiten comprender que el patrimonio cultural no solamente se encuentra en los objetos o en los espacios: también habita en los rituales, en las palabras, en las creencias y en los gestos con los que una comunidad continúa dialogando con su territorio.
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