03/04/2026
Getsemaní no es solo un lugar… es un momento del corazón.
Ahí comenzó la Pasión de Jesús. No en la cruz, sino en la noche silenciosa donde decidió obedecer, aun cuando su alma estaba llena de angustia.
En ese huerto, Jesús nos mostró algo que muchas veces olvidamos:
que seguir la voluntad de Dios no siempre es fácil.
Que incluso el Hijo de Dios sintió miedo, tristeza y soledad.
Que el sufrimiento no se busca… pero cuando llega, se puede ofrecer con amor.
Jesús no negó su dolor.
No lo disfrazó.
No lo evitó.
Lo llevó al Padre… y en medio de su angustia dijo:
“Que no se haga mi voluntad, sino la tuya.”
Ahí está la clave.
Porque la santidad no consiste en no sentir,
sino en amar y confiar incluso cuando todo dentro de ti tiembla.
Hoy, en medio de tus propias luchas, Getsemaní también puede ser tuyo:
ese lugar donde no entiendes lo que estás viviendo,
pero decides no huir…
decides confiar.
Que aprendamos de Jesús a decir “sí”,
no cuando todo es fácil…
sino cuando más cuesta.