28/07/2026
Cornelio Beudin: misionero jesuita y mártir de la misión tarahumara
Cornelio Beudin (Gravelinas, Francia, 5 de noviembre de 1615 – Papigochi, Nueva Vizcaya, 4 de junio de 1650) fue un misionero jesuita francés que entregó su vida a la evangelización de los pueblos tarahumaras en el norte de la Nueva España. Ingresó en la Compañía de Jesús el 3 de abril de 1635 en Malinas, tras haber enseñado gramática durante dos años en el colegio de esa ciudad como prueba de su vocación religiosa. Completó los estudios de Filosofía y cursó Teología en Malinas y Lovaina, donde fue ordenado sacerdote hacia 1645.
Desde su etapa de formación manifestó un profundo deseo de incorporarse a las misiones del Japón; sin embargo, al resultar imposible ese destino, ofreció sus servicios al procurador de la Provincia de México en Roma, el jesuita Andrés Pérez de Rivas. Concluida la tercera probación, partió hacia América en 1647 junto con otros trece misioneros y llegó a la ciudad de México el 20 de septiembre de ese mismo año.
Fue destinado inicialmente a la misión de San Miguel de las Bocas, en la entonces provincia de Nueva Vizcaya (actual Durango), donde aprendió la lengua tarahumara y se preparó para el trabajo apostólico entre los indígenas. En 1649 fue trasladado al Valle del Águila, una región fronteriza donde existía un presidio español. Allí desarrolló una intensa labor evangelizadora que, en poco más de un año, reunió alrededor de seis mil indígenas cristianizados y culminó con la fundación de la misión de Papigochi, dedicada a la Purísima Concepción, para la cual levantó una iglesia y organizó una comunidad estable.
Su actividad pastoral estuvo marcada por la permanente defensa de los indígenas frente a los abusos cometidos por algunos colonos españoles de la cercana Villa Aguilar. Beudin denunció reiteradamente los malos tratos, las exacciones y las injusticias de que eran víctimas los naturales, llegando incluso a recurrir a las autoridades de Parral para obtener protección legal. El fracaso de estas gestiones agravó el conflicto, pues despertó la hostilidad de varios vecinos españoles, uno de los cuales intentó asesinarlo, siendo salvado por la intervención de un soldado.
La tensión también afectó a la población indígena. Al comprobar que los abusos continuaban pese a los esfuerzos del misionero, muchos interpretaron erróneamente que este favorecía a los españoles. Algunos hechiceros aprovecharon el descontento para fomentar una rebelión contra la misión. El 4 de junio de 1650 un grupo de indígenas rodeó la residencia misional y dio muerte al padre Beudin y al soldado que lo acompañaba, arrojando posteriormente sus cuerpos al pie de la cruz que el propio jesuita había erigido en el cementerio.
La muerte de Cornelio Beudin constituye uno de los episodios más dramáticos de la primera evangelización jesuítica de la Tarahumara. Su trayectoria refleja las complejas tensiones que caracterizaron las misiones de frontera, donde la labor religiosa se vio frecuentemente condicionada por los conflictos entre los intereses coloniales y la defensa de las comunidades indígenas emprendida por numerosos misioneros de la Compañía de Jesús.