06/08/2024
En los recientes Juegos Olímpicos surgió una gran polémica por parte de los miles de televidentes que presenciamos la Ceremonia inaugural de los juegos en París 2024. Para muchas personas, la imagen icónica de “La última cena” de Leonardo da Vinci había sido parodiada por un grupo de personas de la comunidad LGBT como una forma de expresar la diversidad sexual y cultural.
Algunos expertos explicaron que, en realidad, no se trata del famoso fresco del pintor florentino, sino que, más bien, era una alegoría a las obras inspiradas en la mitología griega con temáticas de bacanales olímpicas con dioses como Zeus, Hera, Afrodita o Baco, entre otros. Lo que abre una pregunta a todo esto, ¿la imagen de Cristo es algo divino o, más bien, terrenal?
Durante los primeros años del cristianismo, la imagen divina se vio afectada por diversas polémicas y prohibiciones religiosas. Según los textos bíblicos, hacer una imagen podría provocar la ira de Dios. Por su parte, era mejor usar símbolos o imágenes que representaran a Cristo sin ser Cristo como tal, háblese de un joven pastor o el ya famoso pez.
Sin embargo, gracias ciertos factores políticos y sociales, la imagen divina se vio beneficiada y apoyada, aunque en ocasiones, esta también tuvo sus momentos convulsos. Tal fue el caso de la guerra iconoclasta promovida por el emperador bizantino León III por considerar que realizar imágenes divinas provocó, según él, la peste y las invasiones bárbaras en el Imperio Romano Oriental. Más tarde se solucionó con la idea de crear íconos meramente simbólicos y sin buscar ser realistas.
Otros relatos destacaban que, durante el siglo II, los artistas se inspiraban en dioses griegos para crear una imagen física de Jesús, pero las autoridades religiosas condenaron estas prácticas y hasta evitaban este sacrilegio advirtiendo que, todo aquel que realice estas prácticas, sería castigado por Dios.
Por otro lado, fue durante la Edad Media que la imagen de Dios (a través de la representación de Cristo) se hizo popular e icónica, sin embargo, durante la transición del estilo románico al gótico, la imagen de Cristo dejó de ser una imagen imponente y sagrada y se volvió más humana y cercana al público, reflejando sentimientos que tocaban las fibras más sensibles de los espectadores.
Finalmente, fueron los artistas del Renacimiento quienes usaban modelos reales para crear sus tan populares obras, dejando claro que, la imagen de lo divino es en sí, un reflejo humano. Algo que siguió en pie hasta bien entrado el siglo XX. ¿Quieres saber más? No te pierdas…
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Rostros del gótico: Lo divino y lo humano en el arte medieval (descarga el temario aqui) https://drive.google.com/file/d/1xVEduUw0W9YGNw4E9aB0KhtWFla4IL8O/view?usp=sharing
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