21/10/2026
Libro: Ojos de Lagarto
Autor: Bernardo Fernandez, Bef
Pag 265 - Hablan los Coolies
Muchos dormiamos mientras otros chupaban desesperados las pipas de agua en busca del consuelo efímero del opio. Otros más comían arroz y algunos cuantos jugaban a los naipes cuando empezó el incendio. En cualquier caso, a todos nos tomó desprevenidos.
¿Cuantos viviamos allá abajo? Nunca nadie lo supo.Quizá ni siquiera el propio Pi Ying. Llegabamos por carretadas en los barcos y nos escondiamos en la Chinesca para eludir a las autoridades migratorias y el famoso impuesto personal. Nos ocultábamos ahí del calor y de los maltratos de los rancheros algodoneros. Nos contábamos historias de la Vieja China mientras bebíamos té y nos abanicabamos las moscas. Dormíamos en los galerones acurrucando nuestras penas unos junto a otros. Pero saber cuántos éramos, imposible.
La Chinesca era nuestra ciudad. Nuestro pedacito de China lejos de China. Desde luego teníamos barrios y zonas comerciales y tolerancia, sectores dedicados al juego y el vicio pero tambíen escuelas y templos. Era nuestra pequeña patria y por eso lloramos nuestro triste destino.
Aquélla fue una noche como cualquier otra, en la que ocupados en llanar nuestras horas, el estruendo del siniestro nos sorprendió a todos como la trompeta que habrá de ununciar el fin de los tiempos.
El fuego estalló en el fondo de los túneles.....