07/07/2025
Me fui al doctor (P.2) Karen Kantú, 2024
Placa de cemento con caligrafía de Doña Esperanza (bisabuela del artista) 40 cm x 60 cm
Instalación in situ frente a la antigua morgue del Sanatorio Rendón Peniche
Una placa que yace en el suelo con una frase:
karen me fui al doctor con tia mina
La caligrafía es la de Doña Esperanza, bisabuela de Karen, y es la última nota que dejó, intacta, sin corregir, como un suspiro que se resiste a ser otra cosa que eso: un mensaje privado, una despedida inadvertida.
Esta pieza es la segunda mitad de un díptico afectivo/ escultórico que se sostiene en la tensión entre lo íntimo y lo público, entre la memoria personal y la materialidad del espacio. Si en la primera parte Karen rescataba y petrificaba en concreto un fragmento vegetal —los restos de una buganvilia podada y desplazada en casa de su bisabuela— aquí traduce ese afecto quebrado en un umbral: la antigua morgue del sanatorio, sede de la exhibición en diálogo interior/exterior de piezas.
El cemento, material que suele fijar, que inmoviliza, aquí no se presenta como un epitafio solemne sino como una superficie que se agrieta, que se resquebraja bajo el peso del paso del tiempo y del tránsito cotidiano. Esa fractura es parte de la obra, un resquicio donde algo se filtra, algo que no se puede ni debe contener: el temblor del duelo, la huella de la ausencia que no se cierra ni se petrifica.
La práctica de Karen se despliega en la deriva entre archivo y afecto, entre el recuerdo heredado y lo encontrado en la calle, para construir objetos que no buscan explicar, sino ofrecer una resonancia. En este gesto humilde, la pregunta que asoma —¿qué otros cuerpos salieron de esa morgue?— permanece abierta, sosteniendo el vacío y la memoria simultáneamente. Karen no responde. Solo deja una frase, un temblor, y la caligrafía de alguien que, sin saberlo, se estaba despidiendo
No hay aquí una narrativa lineal, sino un encuentro.
artwork:
curaduría:
registro: y cortesía del artista
sede: .unam