25/07/2025
EL GENERAL MELO CONTINÚA EN JUNCANÁ
José María Dionisio Melo y Ortiz, único presidente indígena colombiano, nace en Chaparral, Departamento de Tolima, Colombia, el 9 de octubre de 1800 y muere fusilado, sentado sobre un tambor de guerra, en Juncaná, Municipio de La Trinitaria, Chiapas, México, el 1 de junio de 1860. Durante su carrera militar fue soldado y secretario particular del Libertador de América, Simón Bolívar. Parte de su preparación castrense la obtuvo en Europa. Por ocho meses logró encumbrarse como Presidente de su país, deponiendo el poder debido a un golpe de estado; acusado fuertemente de haber organizado a artesanos, campesinos y otros sectores en cooperativas y milicias, lo que lo hicieron ver como “un comunista”.
De inmediato, el General Melo fue apresado, juzgado y desterrado. Así inicia su lucha internacionalista por todo Centroamérica (Panamá, Costa Rica, Nicaragua, el Salvador, Guatemala) hasta ingresar a Chiapas, México. En algunas ocasiones confrontándose directamente, otras, instruyendo a las tropas libertadoras; ambas prácticas ejercidas en nuestro país después de haber contactado al entonces Presidente Benito Juárez y con el gobernador del momento en Chiapas, Ángel Albino Corzo. Ambos liberales y masones, tanto como Simón Bolívar, y posteriormente, José Martí, prócer independentista cubano, entre otros.
Melo, se integra a la Guerra de Reforma en México, desde la frontera (“la línea”) con Guatemala defendiendo a nuestra nación de los persistentes ataques de los conservadores como el General Juan Ortega (tabasqueño), lacayo del Clero refugiado en ese país y del imperio francés, quien nos invade en 1862. Durante sus recorridos, acostumbraba a pernoctar en la Hacienda Juncaná, entonces propiedad de la familia Escandón, donde por las tardes y hasta la entrada la noche, conversaba con los trabajadores “baldíos” respecto a las nuevas leyes, necesarias para lograr la independencia en relación a la Iglesia y los grandes terratenientes, y de este modo, conseguir su libertad.
Ha casi 165 años de su fusilamiento frente al templo de Juncaná, por las fuerzas conservadoras, el 1 de junio de 1860; fruto de la valiente e incansable gestión del pueblo juncanero, aquel sueño sembrado por el héroe colombiano en esta tierra fértil, ha iniciado a cumplirse. Pocos meses antes de que el licenciado Andrés Manuel López Obrador, dejara de fungir como Presidente de México, a través de la doctora Laura Elena Carrillo Cubillas, Subsecretaria para América Latina y el Caribe (encargada de la exhumación y repatriación del Prócer) se otorgaron a la comunidad, diversos beneficios. Destacan: luminarias para las calles y pavimentación total de las mismas, un domo para la cancha, un campo de futbol con pasto sintético, un complejo cultural que alberga museo comunitario, biblioteca y casa de la cultura, extensiones de telesecundaria y CECyTE… Para Juncaná, el general José María Dionisio Melo y Ortiz, es parte del sentido de pertenencia comunitario. Él, aún blande su espada y cabalga sobre su caballo blanco.