18/04/2026
16 DE ABRIL DE 1964 , CUANDO EL GRAN MONOLITO DE COATLINCHAN SALIÓ DE SU HOGAR.
Muy temprano, entonces, arrancaron el remolque que transportaría al monolito; esta vez nadie lo impediría, estaba todo listo.
Bajó por la calle llamada Centenario y allí muchos del pueblo de Coatlinchán lo vieron por última vez.
“Mi madre, entonces, cuando pasó frente a la casa, desde arriba del techo tomó un puño de confeti y, con mucha nostalgia, se lo aventó”.
El ejército, con mucha seriedad, custodiaba cada paso del monolito y, al frente, la comitiva sonreía ante aquel “triunfo”.
“Corrimos tras de él para despedirlo; corrimos sin cansancio hasta la avenida (México-Texcoco); allí se alejó por la carretera”.
Aquel fue un día triste para el pueblo.
Fotografía del acervo de La Piedra Rodante, en la cual se observa la gran comitiva que transporta al monolito bajando por la calle Centenario de Coatlinchán, 16 de abril de 1964.