07/09/2021
Cómo trajeron la viruela a América los españoles y cómo trajeron las vacunas: Inoculación.
La segunda expedición a América de Cristóbal Colón, formada por unos 15,000 hombres y animales domésticos, desembarcó en el puerto de Isabela, en la isla de Santo Domingo, el 8 de diciembre de 1493.
Los miembros de la tripulación enfermaron, con altas fiebres y dolores. Al poco contagiaron a los indígenas, que cayeron como moscas. Su sistema inmunológico no estaba preparado para defenderse de un brote de gripe, porcina o aviar (Sabemos, por ejemplo, que la viruela, el sarampión y la difteria se originan en el ganado, mientras que la gripe procede de los cerdos y las gallinas). La enfermedad se extendió rápidamente por las Antillas a medida que los animales se iban dispersando por el territorio.
En 1518, El navío portugués Hispaniola atracó en el puerto de Santo Domingo cargado de esclavos comprados por la Corona española. Procedían de África y estaban enfermos de viruela. Al contacto con la tripulación del barco, los dominicanos se contagiaron y murieron. La epidemia de viruela pronto saltó a Puerto Rico, Cuba y el resto de las Antillas, donde los taímos que habían logrado sobrevivir a la gripe, no sobrevivieron a la viruela.
Una vez que Cortés entró a Tenochtitlán con engaños, solicitó refuerzos y desde Cuba partió en marzo de 1520, una flota que se venia preparando hace meses, de diecinueve naos con víveres, caballos, armas, 900 soldados y un puñado de esclavos. Al frente de la expedición de socorro, se encontraba el capitán Pánfilo de Narváez.
A su paso por Cozumel (sirvió de laboratorio), las poblaciones locales fueron "severamente perjudicadas" por lo que ya para entonces era una epidemia. Cuando desembarcaron en Zempoala, en el actual estado de Veracruz, uno de los esclavos africanos – Francisco de Eguía- llevaba en su torrente circulatorio el virus de la viruela (inoculado). Nada más alcanzar tierra firme enfermó y tuvo que ser alojado por una familia de nativos en Cempoallan. Pocos días después la familia que lo acogió adquirió la enfermedad y en cuestión de 10 días el pueblo quedó diezmado y la ciudad se convirtió en un verdadero cementerio. Las fuentes dicen: «Las pegó en la casa que lo tenían y luego un indio a otro y como eran muchos y dormían juntos y comían juntos cundieron tan en breve, que por toda aquella anduvieron matando».
Desde Cempoallan la enfermedad se propagó como la pólvora a poblaciones vecinas y fué utilizada para derrotar a los sitiados aztecas en Tecnochtitlán. "Le sucedió a los indios una gran pestilencia (…) que fueron viruelas, que ninguno escapaba a quien daba", escribió el cronista Juan Suárez de Peralta años después.
La epidemia del centro de México se agudizó en septiembre de 1520, la cual duró unos 60 días en Tenochtitlan y se extendió después a otros pueblos. Cuitláhuac enfermó y falleció en noviembre de 1520, semanas antes de ver a su pueblo vencer a los españoles. Había reunido un ejército con un total de más de 500.000 soldados, pero los contagiados iban creciendo progresivamente, falleciendo unos 300 mil, a la viruela se le sumaron la disentería y la fiebre tifoidea. Las fuerzas de los mexicas quedaron diezmadas por la pandemia que en aquel tiempo en general se caracterizaba por afectar a los hombres más valiosos para el combate.
"Cada vez que la enfermedad se presentaba, atacaba principalmente a los adultos jóvenes, contrariamente a lo que pasa con otras enfermedades en las que quienes están en los dos polos de la vida, los niños y los viejos, son los más afectados", explica la historiadora Sandra Guevara. (Una estrategia militar).
La epidemia de la viruela fue seguida por otras: sarampión (1530), tifus (1546) y gripe (1558). Por si no fuera suficiente, la fragilidad inmunológica de la población indígena fue sacudida por otras enfermedades infecciosas de forma concomitante como la difteria o las paperas. Se calcula que en Nueva España cuando llegó Narváez había veintidós millones de personas. Un siglo después la población indígena se había reducido a poco más de un millón y medio de habitantes.