Museo Nacional de Escultura

Museo Nacional de Escultura Información de contacto, mapa y direcciones, formulario de contacto, horario de apertura, servicios, puntuaciones, fotos, videos y anuncios de Museo Nacional de Escultura, Museo de arte, Calle Cadenas de San Gregorio, 1, Valladolid.
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Bienvenidos a la página oficial en Facebook del Museo Nacional de Escultura en Valladolid: un lugar en el que disfrutar del placer de mirar y aprender, en el que conservamos nuestro mejor pasado artístico con vistas a un futuro mejor. El Museo Nacional de Escultura reúne una colección de intensa personalidad formada por dos núcleos: obras de género religioso en madera policromada de los siglos XII

I al XVIII, y el conjunto de copias artísticas de los siglos XIX y XX, procedente del extinguido Museo Nacional de Reproducciones Artísticas. Ubicado en varios edificios de gran valor, en el corazón histórico de la ciudad, conforma uno de los espacios urbanos culturales más singulares de nuestro país.

Finaliza otra edición de visitas a cargo del personal técnico del Museo, que como sabes este año han llevado por título ...
28/08/2026

Finaliza otra edición de visitas a cargo del personal técnico del Museo, que como sabes este año han llevado por título «Detente un instante».

En esta ocasión, volvemos la vista a nuestra colección de reproducciones artísticas para hablar de dos piezas que por sus características formales y su iconografía nos remiten a un momento pasado, detenido en el tiempo: los escifos del Tesoro de Bernay.

Se trata de una especie de tazas con dos asas que forman parte de la gran variedad de recipientes de origen helenístico destinados al consumo de bebidas. Están reproducidas mediante galvanoplastia, una técnica muy utilizada en el siglo XIX que permite modelar objetos metálicos con gran precisión. Los originales, de plata, fueron hallados en 1830 junto con una gran cantidad de objetos de ese metal durante el laboreo de un terreno agrícola cerca de Bernay, Francia. Aunque el conjunto fue enterrado seguramente a fines del siglo II, todos los estudiosos concuerdan en que los escifos son bastante anteriores al momento de su depósito y proponen para ellos fechas de la segunda mitad del siglo I d. C.

Este tipo de recipientes suelen formar pareja. En este caso la decoración aparece dispuesta en un único registro, con motivos decorativos similares y complementarios en ambos vasos (es decir, comparten el tema pero sin repetir el diseño), plasmados con volúmenes que van desde casi el bulto redondo hasta delicados bajorrelieves.

El tema principal lo compone un conjunto de cuatro centauros, dos por escifo, de sexos y edades contrapuestos. La pareja de cada vaso muestra diferentes estados anímicos, cuyo complejo simbolismo queda matizado y ampliado por toda una decoración de menor tamaño y relieve: amorini, sátiros, cráteras y espejos, amazonas, etc. Este enorme despliegue decorativo se puede interpretar de varias maneras, si bien el mensaje principal parece aludir al papel benefactor de Baco, propiciador de la abundancia, y a los efectos benéficos o perjudiciales del vino, según se use o no con moderación.

Este domingo cerrará sus puertas la exposición «Salzillo. El instante detenido» y queremos despedirla hablando de una de...
21/08/2026

Este domingo cerrará sus puertas la exposición «Salzillo. El instante detenido» y queremos despedirla hablando de una de sus piezas más singulares: la ‘Inmaculada’, que ingresó en las colecciones del Museo en 2015.

Realizada hacia 1766, el detallado modelado del barro cocido y su delicada y luminosa policromía revelan la intervención directa y personal del artista en la obra.

De reducido formato, se trata de una pieza de oratorio que forma pareja con el ‘San José con el Niño’ del que hablamos hace unas semanas. Representa a la Virgen Inmaculada de pie, con un movimiento en espiral que la dota de un logrado impulso ascensional. Tiene las manos en el pecho y la cabeza ligeramente girada con el rostro arrobado. Está sobre un orbe rodeado de nubes y ángeles y todo el conjunto se dispone sobre una sencilla peana moldurada.

El relativo estatismo de la figura revela la evolución del estilo de Salzillo hacia el neoclasicismo, lo que convierte a esta pieza en un buen ejemplo de su producción final. Pero además, la importancia de esta obra reside en el hecho de que se trata, muy posiblemente, del boceto o modelo de presentación de la que realizó para la iglesia del Colegio de la Purísima de Murcia. Era esta una escultura monumental, de más de dos metros de altura, que desgraciadamente se perdió en la Guerra Civil.

Una vez cumplido el contrato, muchos de estos bocetos permanecían en el taller del artista como modelos para futuros encargos. En otras ocasiones, como seguramente fue en este caso, se finalizaban con su policromado y se convertían en obras en sí mismas, valiosos presentes que solían acabar en manos de sus promotores.

La pieza está en buen estado de conservación, aunque presenta algunos antiguos desperfectos como la pérdida de alas, piernas y brazos de los ángeles de la peana y la cabeza del dragón ubicado a la derecha de la Virgen (como se puede ver en las fotografías realizadas en 1875 y conservadas en el ).

Para su participación en esta muestra ha sido sometida a un intenso proceso de limpieza por nuestro equipo de restauradoras, que le ha devuelto la luminosidad perdida por el paso del tiempo.

Seguimos desgranando algunas de las piezas que nuestro personal técnico ha escogido dentro del ciclo de microvisitas «De...
14/08/2026

Seguimos desgranando algunas de las piezas que nuestro personal técnico ha escogido dentro del ciclo de microvisitas «Detente un instante». Hoy hablamos de una pieza de sobra conocida por todos: el Discóbolo, paradigma de la captación del momento.

Se trata de un vaciado en yeso creado en 1888 que reproduce una copia romana del siglo II, de taller desconocido, hallada en 1791 en las ruinas de la villa de Adriano, en Tívoli. Fue adquirida en 1889 a la empresa Brucciani & Co, heredera de la amplia colección de reproducciones creada por Domenico Brucciani, famoso formador vinculado al British Museum y al South Kensington Museum (actual Victoria & Albert Museum).

La figura apareció sin cabeza y su añadido poco después de su hallazgo dio lugar a cierta controversia, puesto que su posición no coincide con la de otras copias romanas halladas antes y después de ella. De hecho, esto es lo que hace especial a la copia que conservamos en el Museo: que la cabeza está mirando hacia adelante, cuando se sabe que el original griego, realizado en bronce en torno a 450 a.C., dirigía su mirada hacia atrás, hacia el disco.

En su original, que no se ha conservado, Mirón aborda el tema del movimiento, escogiendo un momento, un gesto, que condensa en sí tanto los inmediatos preparativos como el subsiguiente lanzamiento, logrando que de algún modo un momento concreto encierre en sí mismo y represente toda una secuencia, una acción. Es la plasmación de la idea de ‘rhythmos’: una pequeña pausa ejecutada por el atleta durante su lanzamiento, en la que el cuerpo queda inmovilizado brevemente en una posición característica, a modo de imagen fija capaz de evocar el movimiento completo.

La composición elegida ayuda también a conseguir esa expresión de dinamismo: la posición de las dos piernas, el muslo derecho con la pantorrilla izquierda o el brazo derecho con la línea del dorso dibujan distintas orientaciones que confieren a la figura cierta sensación de apertura, de posición transitoria (algo que sin duda sería mucho más visible en el original de bronce, que carecería de apoyos suplementarios como el que vemos en este ejemplar).

«Cuando el sol se oculta tras la luna, la tierra entera guarda silencio para escuchar el pulso de la sombra». Federico G...
12/08/2026

«Cuando el sol se oculta tras la luna, la tierra entera guarda silencio para escuchar el pulso de la sombra». Federico García Lorca

🌇 Hoy 12 de agosto de 2026 un eclipse total de sol se va a vivir en España, desde Galicia a las Islas Baleares; será el único territorio habitado desde el que podrá verse en su totalidad. La luz caerá de forma abrupta, la temperatura descenderá, las sombras se volverán extrañas…

Desde la más remota antigüedad, los astros y sus movimientos han ejercido una poderosa fascinación sobre el ser humano. El arte, como genuina manifestación humana, también refleja esta atracción, y así lo podemos ver en nuestra colección.
De hecho, la astronomía influye incluso en el material del que están realizadas buena parte de las esculturas que pueden contemplarse en el museo: la madera. Esta debía ser cortada “en buena luna”, es decir, en fase lunar de cuarto menguante y a ser posible en el mes de enero, para garantizar sus mejores condiciones de cara a su talla.

Pero los eclipses también han sido protagonistas en sí mismos. Podemos destacar el que la tradición, recogida en algunos evangelios, asocia a la crucifixión de Cristo, representado por la gran oscuridad en que se desarrolla la escena (si bien tanto la duración del evento descrito como la época en que se produce hacen imposible que se tratase de este fenómeno celeste).

Y qué decir de los artesonados que cubren muchas de nuestras salas: son los cielos del Museo, formados por elementos que se repiten y que nos recuerdan que el conocimiento de los eclipses está sometido a reglas fijas que permiten preverlos con admirable precisión.

A pesar de que hoy el ser humano tiene un mayor conocimiento de cómo funcionan los astros, la expectación que provoca un fenómeno como los eclipses sigue siendo muy grande. Durante unos minutos el tiempo parece detenerse y cada uno lo siente de una manera distinta: vértigo, fascinación, oportunidad…

Y tú, ¿dónde tienes pensado disfrutar del eclipse? (eso sí, no olvides tomar todas las precauciones posibles para que la experiencia sea perfecta).

El agua es un elemento que ha fascinado a culturas de todo el mundo, con un campo semántico que Jung no dudaría en inclu...
07/08/2026

El agua es un elemento que ha fascinado a culturas de todo el mundo, con un campo semántico que Jung no dudaría en incluir dentro del inconsciente colectivo. Símbolo de vida, de muerte, de regeneración y de pureza, entre otros, ha estado igualmente presente en el arte. Pero, ¿cómo representar una materia líquida y en movimiento en una escultura sólida e inmóvil?

Varios artistas han intentado acercarse a este problema desde diversas ópticas: incorporación de textiles, uso de figuras alegóricas, integración del agua gracias a la tecnología contemporánea o la ausencia del propio elemento. Esto último es lo que hace Gregorio Fernández en su «Bautismo de Cristo».

El agua es el elemento que da sentido a esta obra, pero no está representada. Solo se ve la silueta del Jordán en el fondo, en un acto de síntesis propio de la escultura castellana del s. XVII. La co**ha del Bautista aparece vacía: Jesús acaba de recibir el agua y la escena se queda congelada justo en el momento en que el Espíritu Santo desciende en forma de paloma.

Fernández consigue representar ambos planos, celestial y terreno, gracias a un rompimiento de gloria en el que priman las figuras casi exentas de Jesús y Juan. Ambos personajes destacan por sus detalladas anatomías, su elaborado peinado, los pliegues pesados y duros de sus ropajes y sus expresiones de emoción contenida ante un momento solemne.

El agua que recibe Jesús no es solo un símbolo de pureza. En el s. I el judaísmo esperaba la llegada inminente de su mesías, para lo que era necesaria una purificación espiritual previa. El agua es el elemento que mejor se adapta a las ideas de purificación y en la Torá se recogen una serie de baños rituales con agua pura. Juan añade un nuevo significado a esta agua: regeneración, con el perdón de los pecados.

El agua es líquida, en materia y significado. En palabras de Gaston Bachelard: «Una gota de agua pura basta para purificar un océano, una gota de agua impura basta para ensuciar un universo. Todo depende del sentido moral de la acción. El agua se ha vuelto una voluntad.»

Imagen 4. Fujiko Nakaya. 1970. «Cloud»

Ministerio de Cultura Nuestros Museos

Hoy nos fijamos en una de las piezas más destacadas de la exposición dedicada a Salzillo y que mejor representan la capt...
05/08/2026

Hoy nos fijamos en una de las piezas más destacadas de la exposición dedicada a Salzillo y que mejor representan la captación de ese instante detenido: el ‘Relieve de la Virgen de la Leche’.

Inspirado en una conocida pintura de Correggio de 1525, constituye uno de los escasos relieves en madera de la producción salzillesca. En él, bajo una apariencia amable y cercana, aparentemente trivial, encontramos una compleja narración teológica premonitoria del sacrificio y Pasión de Cristo.

La escena está compuesta por tres personajes. La Virgen, vestida de azul y rojo de Dolorosa, presenta la cabeza ladeada con una toca que deja ver parte de su cabello. Jesús, distraído de tomar el pecho, descansa sobre un paño blanco que evocaría el sudario. Y a su derecha aparece san Juan, cuya figura se dispone casi de bulto de manera que su pierna sale del marco y sus brazos están extendidos hacia el espectador, reforzando su papel intercesor entre el Niño y el fiel que lo observa. Entre ambos está el cordero, prefiguración del sacrificio de Cristo.

Todos ellos se sitúan en un amplio espacio exterior también repleto de simbolismo. María está sentada frente a una columna rota, que remite a la fortaleza de la Virgen, que está en Cristo. Por encima de su cabeza se alza un árbol cortado a mitad del tronco, en alusión al juicio final, y una palmera que se eleva hacia el cielo, atributo del martirio y la victoria sobre la muerte. Una nube blanca y luminosa con un querubín se emplaza a modo de dosel sobre los personajes.

La representación de la Sagrada Familia con estas tres figuras, inspirada en los evangelios apócrifos, fue un tema habitual desde el Renacimiento. Durante el siglo XVIII se avivó el fervor por esta advocación mariana de la Madonna Lactans, con ejemplos tan relevantes en la escultura barroca española como Luisa Roldán.

La obra fue realizada para el oratorio particular de José Marín y Lamas, racionero de la Catedral de Murcia (en cuyo museo se conserva). Su luminosa policromía corresponde al momento en el que Inés, hermana del escultor y también una excelente artista, colaboraba en el taller familiar realizando esta tarea.

Hoy nos detenemos un instante para viajar hasta Sevilla, donde tuvo lugar en 1615 la gran procesión que fue inmortalizad...
31/07/2026

Hoy nos detenemos un instante para viajar hasta Sevilla, donde tuvo lugar en 1615 la gran procesión que fue inmortalizada por el pintor Juan de Roelas en su obra ‘Alegoría de la Virgen Inmaculada’.

La pintura es un verdadero manifiesto a favor de la doctrina de la concepción inmaculada de María expresada por los personajes y los textos que la refrendan en su parte superior. Sobre la Virgen aparece el cordero de Dios y el astro solar y en torno a ella se disponen en diferentes planos diversos santos, profetas y padres de la Iglesia junto a ángeles con los símbolos de las letanías.

Al mismo tiempo, esta obra es un destacado ejemplo de pintura social al plasmar en su parte inferior la abigarrada manifestación popular que había tenido lugar en Sevilla defendiendo dicha doctrina, a la que el propio pintor habría acudido. Diversos grupos de personajes aparecen individualizados en primer plano, mientras que el resto se van esbozando conforme la multitud abarrota un paisaje urbano.

El nexo entre la visión celestial y el gentío que la festeja es ese gran rosal del tercio inferior del cuadro, cuajado con una docena de cartelas con el nombre de los santos defensores de la Inmaculada y que florece enredado a una palmera con el escudo de Felipe III.

De origen flamenco, Juan de Roelas aparece documentado en Valladolid en 1594, donde trabajó para importantes patronos como el duque de Lerma. Su vocación religiosa le llevó igualmente a formarse como clérigo, instalándose en Olivares en 1603 y trasladándose a Sevilla en el año siguiente. Allí se convirtió en el pintor más afamado, gracias a un estilo que combina la riqueza técnica veneciana con la tendencia al naturalismo. Sus conocimientos pictóricos y teológicos se aúnan en este monumental cuadro, que le sirvió como carta de presentación cuando acudió a la corte en 1616 con la intención de ser nombrado pintor real.

Tras formar parte de las colecciones reales, esta obra terminó en la sacristía del monasterio de San Benito el Real, desde donde ingresó en el Museo en 1835 tras la Desamortización.

Seguimos recorriendo la exposición ‘Salzillo. El instante detenido’. Hoy nos detenemos ante el ‘Paso del Prendimiento’, ...
28/07/2026

Seguimos recorriendo la exposición ‘Salzillo. El instante detenido’. Hoy nos detenemos ante el ‘Paso del Prendimiento’, conocido también como ‘El Beso’.

Fue realizado por Francisco Salzillo en 1763. Forma parte de un cortejo escultórico que ejecutó entre 1752 y 1777 para la Cofradía de Nuestro Padre Jesús Nazareno de Murcia y que está considerado como una de las cumbres de la escultura procesional española.

El eje central se basa en la dualidad ética y estética entre Cristo y Judas, a partir de la diferenciación de sus rasgos fisonómicos (como era habitual en el barroco para marcar la distancia moral entre los personajes). La figura de Cristo destaca por su majestuosidad y serenidad, con una mirada esquiva y los ojos humedecidos. Judas, en cambio, presenta rasgos que evocan a los faunos: su fealdad física, con orejas largas, cuello corvo y boca pequeña proyectada hacia afuera, es el reflejo plástico de su bajeza moral. A ello se unen algunos recursos como el pelo rojizo, los rizos que sobresalen del cabello a modo de cuernos o una mano casi de ave rapaz que agarra el hombro de Jesús.

Más allá de ese grupo principal, el paso es un prodigio de composición que integra distintos estados anímicos y momentos temporales en un solo plano. La quietud de Cristo se extiende a la figura de un soldado romano, vestido anacrónicamente como un tercio español, que observa la escena totalmente impasible, ajeno a lo que sucede ante sus ojos. En contraste estaría la figura de San Pedro, captado en un instante detenido de alta intensidad dramática. Con los músculos en tensión, tiene el brazo levantado blandiendo la espada tras haber derribado a un sayón aterrorizado que yace a sus pies.

La plasmación de las figuras refleja una jerarquización simbólica de los personajes, que muestran sentimientos encontrados dentro de una escena ideada para impactar en quien la contempla.

📷© Joaquín Zamora y .escultura

Dirección

Calle Cadenas De San Gregorio, 1
Valladolid
47011

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Martes 10:00 - 19:30
Miércoles 10:00 - 19:30
Jueves 10:00 - 19:30
Viernes 10:00 - 19:30
Sábado 10:00 - 19:30
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