15/10/2026
¡Un viaje en el tiempo entre barro, palomas mensajeras y misterios en Toral de los Guzmanes!
Los niños y niñas de los colegios de Toral de los Guzmanes y Algadefe han vivido una jornada didáctica inolvidable y llena de magia dentro del Museo del Botijo. A través del tacto del barro, los pequeños y pequeñas conectaron directamente con la historia del Palacio de los Guzmanes (que también es de barro).
Durante la visita, exploraron una sala muy especial, hoy Salón de Plenos, pero que se trata de un auténtico palomar de la época. Allí descubrieron la importancia de las palomas mensajeras, piezas clave para enviar mensajes de auxilio cuando el palacio fue sitiado por las tropas del Emperador Carlos V, una fortaleza que defendió valientemente Doña Juana de Quiñones y que se hablaba de su enorme valentía en todo el imperio.
Además de conocer a estas históricas mensajeras, los alumnos y alumnas descubrieron la rica biodiversidad que habita en la Vega del Esla. Aprendieron a observar, respetar y cuidar a aves tan fascinantes como las cigüeñas, las lechuzas, los halcones que sobrevuelan el palacio y que en la Edad Media se usaban para la caza, descubrieron que algunas de estas especies recorren miles de kilómetros para llegar a nuestro pueblo y así mismo, descubrieron a unas pequeñas aves que viven en los alrededores del castillo-palacio, se trata de los gorriones chillones, valientes y cariñosos que nos deleitan con sus bellos cantos.
Para poner el broche de oro, el taller artístico permitió conocer diferentes plumas reales de aves y a través de la alfarería, los niños y niñas sintieron la arcilla en sus propias manos, moldeando sus propias plumas mágicas. Las risas inundaron la sala al hacer sonar un divertido silbato de barro con forma de pájaro que imita sus sonidos a la perfección. Tuvieron tiempo libre para echar su imaginación a volar y hacer sus propias creaciones artísticas, nos sorprendieron todas gratamente, pero nos llamó muchísimo la atención dos: un minibotijo cuyo autor llevaba días pensando en crear el botijo más pequeño de museo y un silbato de pájaro que fue todo un éxito y su artista terminó por crear más pájaros para regalárselos a sus compañeros y compañeras.
La aventura continuó en el Museo del Botijo, donde los escolares se convirtieron en detectives, descifrando acertijos y resolviendo pruebas. No sólo descubrieron el secreto científico de por qué un botijo es capaz de enfriar el agua, sino que las risas inundaron las salas mientras se maravillaban recorriendo los pasillos del museo.
En el Museo del Botijo apostamos por la promoción de un aprendizaje significativo y vivencial donde los propios alumnos y alumnas son los/as protagonistas de su propio aprendizaje y donde los museos son espacios vivos. Queremos promover la curiosidad, la observación de la naturaleza, del mundo que nos rodea, observar como las aves también construyen sus hogares con barro, apreciarlas, protegerlas y aprender a través de ellas la historia que las rodea que también es nuestra historia. Queremos promover el arte y la cultura, luchar por oficios que están desapareciendo, que cada niño y cada niña pueda sentir el barro y enamorarse del botijo.