23/06/2026
Los saboreamos en cualquier estación del año, pero se disfruta más en verano como postre o aperitivo. Desde los sabores más clásicos como el chocolate, la fresa, el limón y la vainilla, hasta las combinaciones más inimaginables: frutas, pistacho, mojito, tiramisú, mora, café...
¡Sí, hablamos de helados! 🍧🍨
Desde tiempos inmemoriales nos acompañan en celebraciones y reuniones, formando parte de un ritual que se inicia con la elección del sabor, hasta su degustación.
La adquisición de dulces y helados de carácter industrial es relativamente reciente. Aunque existía la venta ambulante de estos productos, era muy habitual que las casas dispusieran de un menaje específico para la realización de estos alimentos.
Actualmente nos encontramos con auténticas “boutiques” de helados, clasificados por sabores, texturas y colores, ofreciéndonos la posibilidad de hacer nuestras propias creaciones.
No obstante, la falta de medios tecnológicos o económicos no han sido obstáculos para poder saborear un helado, como se demuestra con esta heladera de madera de roble americano con agarraderas, asas y mecanismo de hierro.
Cuenta con un doble compartimento, el exterior para colocar el hielo y la sal, y el interior para la mezcla que se bate mediante la manivela que acciona una pala.
Está fabricada en Gijón (Asturias) entre los años 1924-1950, y pertenece a la colección del .