14/08/2026
El poeta del pueblo.
El poeta de Orihuela.
Siempre Miguel❤️
"He poblado tu vientre de amor y sementera,
he prolongado el eco de sangre a que respondo
y espero sobre el surco como el arado espera:
he llegado hasta el fondo.
Morena de altas torres, alta luz y ojos altos,
esposa de mi piel, gran trago de mi vida,
tus pechos locos crecen hacia mí dando saltos
de cierva concebida.
Ya me parece que eres un cristal delicado,
temo que te me rompas al más leve tropiezo,
y a reforzar tus venas con mi piel de soldado
fuera como el cerezo.
Espejo de mi carne, sustento de mis alas,
te doy vida en la muerte que me dan y no tomo.
Mujer, mujer, te quiero cercado por las balas,
ansiado por el plomo.
Sobre los ataúdes feroces en acecho,
sobre los mismos mu***os sin remedio y sin fosa
te quiero, y te quisiera besar con todo el pecho
hasta en el polvo, esposa.
Cuando junto a los campos de combate te piensa
mi frente que no enfría ni aplaca tu figura,
te acercas hacia mí como una boca inmensa
de hambrienta dentadura.
Escríbeme a la lucha, siénteme en la trinchera:
aquí con el fusil tu nombre evoco y fijo,
y defiendo tu vientre de pobre que me espera,
y defiendo tu hijo.
Nacerá nuestro hijo con el puño cerrado
envuelto en un clamor de victoria y guitarras,
y dejaré a tu puerta mi vida de soldado
sin colmillos ni garras.
Es preciso matar para seguir viviendo.
Un día iré a la sombra de tu pelo lejano,
y dormiré en la sábana de almidón y de estruendo
cosida por tu mano.
Tus piernas implacables al parto van derechas,
y tu implacable boca de labios indomables,
y ante mi soledad de explosiones y brechas
recorres un camino de besos implacables.
Para el hijo será la paz que estoy forjando.
Y al fin en un océano de irremediables huesos
tu corazón y el mío naufragarán, quedando
una mujer y un hombre gastados por los besos".
Miguel Hernández | Canción del esposo soldado
Miguel Hernández (1910–1942) fue uno de los poetas españoles más importantes del siglo XX. Nacido en Orihuela, Alicante, en una familia humilde dedicada a la ganadería, tuvo una formación principalmente autodidacta. Desde joven leyó a los clásicos del Siglo de Oro y a autores contemporáneos, mientras su amistad con Ramón Sijé favoreció su acercamiento a la literatura.
Su primer libro, Perito en lunas (1933), mostró una fuerte influencia del gongorismo y un notable dominio de las formas clásicas. Posteriormente, su contacto en Madrid con escritores como Federico García Lorca, Vicente Aleixandre y Pablo Neruda contribuyó a la evolución de su estilo. En El rayo que no cesa (1936) alcanzó una gran madurez lírica, especialmente alrededor del amor y el sufrimiento.
La Guerra Civil transformó profundamente su poesía. Hernández se incorporó al bando republicano y escribió Viento del pueblo (1937), donde desarrolló una poesía social y combativa. Tras la derrota republicana fue encarcelado. Durante su reclusión escribió Cancionero y romancero de ausencias, obra marcada por la separación familiar, la muerte, el hambre y el dolor.
Enfermo de tuberculosis, murió en la cárcel de Alicante en 1942, a los 31 años. Su obra, síntesis de tradición, compromiso y experiencia personal, se convirtió posteriormente en un referente fundamental de la poesía española y latinoamericana.
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