29/05/2020
El nombre de nuestra web está inspirado en Argos Panoptes, protagonista de varias leyendas de la mitología griega.
Para ilustrar de forma somera la naturaleza de este personaje, os contamos que Argos Panoptes (Άργος Πανοπτης, Argos «de todos los ojos») era un gigante con numerosos ojos. Esta característica lo convirtió en un guardián eficaz, ya que, mientras algunos de sus ojos dormían, los demás se mantenían siempre despiertos. Argos Panoptes era un leal sirviente de Hera y de todo el panteón olímpico. Una de sus hazañas consistió en matar al monstruo Equidna cuando ésta dormía en su cueva (Homero: Ilíada, ii.783; Hesíodo: Teogonía, 295ff; Apolodoro: Biblioteca mitológica, ii.i.2). El último trabajo de Argos para la diosa Hera fue custodiar, lejos del alcance de Zeus, una ternera blanca: «Ata esta vaca con cuidado a un olivo en Nemea», le encargó la diosa, que sabía que la ternera era, en realidad, Ío, una de las muchas ninfas con las que Zeus le era infiel. Para liberarla, Zeus encomendó a Hermes que matase a Argos. Hermes lo logró disfrazándose de pastor y consiguiendo, con historias y canciones, que Argos Panoptes entrase en un profundo suyo y todos sus ojos se cerraran al mismo tiempo. Como homenaje a su leal servidor, Hera hizo que los mil ojos de Argos fuesen preservados para siempre en las plumas de la cola del pavo real:
«Tales cosas cuando iba a decir ve el Cilenio que todos los ojos se habían postrado, y cubiertas sus luces por el sueño. Apaga al instante su voz y afirma su sopor, sus lánguidas luces acariciando con la ungüentada vara. Y, sin demora, con su falcada espada mientras cabeceaba le hiere por donde al cuello es confín la cabeza, y de su roca, cruento, abajo lo lanza, y mancha con su sangre la acantilada peña. Argos, yaces, y la que para tantas luces luz tenías extinguido se ha, y cien ojos una noche ocupa sola. Los recoge, y del ave suya la Saturnia en sus plumas los coloca, y de gemas consteladas su cola llena».
(Ovidio, Las metamorfosis, I).
Hermes y Argos Panoptes (490 a. C.). Cuello de ánfora ática de figuras rojas, atribuída al pintor Eucarides. Museum fur Kunst und Gewerbe, Hamburgo.