Arte Tribal Africano

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23/09/2024
Sí vamos a hablar de África  y uno de los Cultos que he extraído de ese apartado dentro de la 3ª Parte de Costa Sur Occi...
13/09/2024

Sí vamos a hablar de África y uno de los Cultos que he extraído de ese apartado dentro de la 3ª Parte de Costa Sur Occidental Africana

CULTO DE LOS JUGADORES DE TONGO

Si al término ‘medicina’ lo hemos definido con ya no sé cuántos adjetivos, aquí a pesar de la riqueza de nuestro idioma, no sé cuál adjudicarle para definir con precisión lo que sigue: Cuando antiguamente surgían episodios excepcionales dentro de circunstancias escabrosas plagadas de sospechas. Como sucesión de impredecibles muertes súbitas, continua desaparición de individuos de los que pasado el tiempo nada se sabía o algo similar al caso de las víctimas de los Leopardos Humanos, que dejaban desconcertado al pueblo y al adivino local, el recurso fue recurrir a los terribles métodos de Los jugadores de Tongo; especialmente al pensar que el canibalismo podía estar en el fondo del problema.

Alldridge 1901, p.157, llega a decir: “Para poner en marcha esta ‘medicina’, se tuvo que invocar la intervención de un fetiche de lo más espantoso a través de una clase superior de curanderos del país llamados “jugadores de Tongo”.
Ante una situación como la descrita arriba, en que se habían desbordado las posibilidades de control en un pueblo o zona, el consejo del pueblo y en su nombre el jefe, podían solicitar la ayuda de los Jugadores de Tongo. Estos se reunían, estudiaban el caso y si aceptaban la solicitud, de inmediato enviaban a algunos de sus miembros que como detectives, escudriñaban por los pueblos y aldeas recabando información sobre los sospechosos. Cuando todo se había definido, el jefe de los Tongo, llamado Buamor Neppor, asistido por sus dos asistentes principales, Akawa el Grande, y Bojuwa el Excelente, con sus seguidores, llegaban al poblado principal y procedían a despejar un lugar en el bosque para su campamento, donde hacían su medicina fetiche. A este lugar, oculto, le llamaban Mashundu.
En la investigación se abordaba cada vez un pueblo. Se enviaba un mensajero para convocar a todos los hombres, mujeres y niños a una reunión que se celebraría en un día señalado.
La reunión se llevaba a cabo en un espacio despejado, llamado Korbangai, en las afueras del pueblo, al que se había convocado a la gente. Todos eran colocados en línea, y llamados por sus propios nombres, que había proporcionado un espía del propio pueblo, pero a sueldo de los Jugadores de Tongo, se les iban haciendo ciertas preguntas. Tras escuchar a todos, los nombres de los sospechosos eran presentados al Buamor Neppor y a sus asistentes, Akawa y Bojuwa, escondidos en el bosque, quienes decidían quienes de entre los sospechosos debían pasar por la prueba que finalmente determinaría si eran culpables o no. La prueba consistía en que cada sospechoso introdujera su mano en un caldero de aceite hirviendo en el que se acababa de echar un hierro candente que debía recoger y enseñar. Si la mano se había quemado era culpable, si no, inocente.
Cada declarado culpable, tras la prueba, era llevado a presencia del Buamor Neppor, quien le preguntaba si estaba dispuesto a pagar dinero. Si lo era, se le daba tiempo para que su familia proveyera; mientras tanto permanecía detenido aunque atendido pues podían ser días. Cuando se había considerado que el hombre y su familia habían sido esquilmados y nada más se podía sacar de ellos, tanto Alldridge, como Beattie o Tejan Cole entre otros, afirman que: “Se inventaba una excusa y moría quemado”.

Alldridge en 1901 siendo Delegado del Gobierno Inglés en Sierra Leona, en la p.158, dice: “La pirámide de huesos calcinados que vi en el cruce de dos caminos en las afueras de Bogo tenía unos cuatro pies de alto; y, por supuesto, después de una exhibición tan salvaje, el Gobierno prohibió a los jugadores de Tongo practicar más su fetichismo, y se vieron obligados a abandonar el país bajo pena de prisión.
Una curiosa coincidencia en esta actuación fetichista en particular fue que un jefe principal que había sido fundamental para llamar a los hombres de Tongo fue uno de los primeros en ser condenado y quemado por ellos”.

Un poco de origen sobre esta Historia: En 1791, Sierra Leona estaba gobernada por la St George’s Bay Company o Compañía de la Bahía de San Jorge, más tarde Sierra Leona Company. La Compañía resolvió la liquidación por el Manuscrito de Ordenes y Reglamentos”. En este reglamento se abolía expresamente la pena de muerte incluso para los casos de as*****to, excepto en los casos en que el Consejo de la Ciudad de Freetown decidiera que era conveniente enviar al acusado a Inglaterra para que se comprobara.
Sin embargo, esta abolición duró poco. El 27 de enero de 1798 estalló una revuelta entre los colonos y la Cía. Esta revuelta fue descrita por W.S. Marcus-Jones como el primer golpe de estado en Sierra Leona.
Como la Compañía de Sierra Leona no pudo manejar la revuelta, solicitó la ayuda del Gobierno Británico. Intervinieron y declararon a Sierra Leona una colonia de la corona, regida y gobernada por una carta institucional basada en las leyes inglesas. En la carta se reintrodujo la pena de muerte en Sierra Leona.
Los dos 'golpistas', Isaac Anderson y Francis Patrick fueron acusados de enviar una carta amenazante y robar un arma, ambos “delitos capitales”. Fueron juzgados, declarados culpables y ejecutados. Esto marcó la primera ejecución de prisioneros en la horca, al imponer el Modelo de Westminster en Sierra Leona.
La pena de muerte siguió aplicándose en Sierra Leona durante el periodo colonial.
Hay evidencias que sugieren que la pena de muerte era una forma de castigo en la Sierra Leona precolonial. Según Milan Kalous en “Cannibals and Tongo Players in Sierra Leone”, la pena de muerte fue impuesta como castigo por brujería y canibalismo. Los juicios se llevaban a cabo mediante la prueba de sasswood, “que la madera hable” o por los jugadores de Tongo:
En el juicio por prueba de sasswood, la corteza de un árbol en particular era hervida y dado a beber el líquido al acusado. Si vomitaba el líquido era inocente, pero si tragaba el líquido, que era venenoso, entonces él era culpable. En el remedio iba la penitencia.
Bajo la segunda forma de juicio, los jugadores de Tongo organizaban un baile y al final del baile, el líder del baile llamaba a ciertas personas y les golpeaba con un cuerno que contenía medicinas. Si el cuerno se les pegaba en el pecho o en la frente la multitud inmediatamente se acercaba a ellos y los arrastraba a una pira hasta que murieran quemados.
C. Magbaily Fyle en “Historia de Sierra Leona” confirma que este era el castigo habitual para la brujería. Sin embargo, no hay prueba que demuestre que durante este período la pena de muerte estuviera institucionalizada. Se institucionalizó durante la era colonial.
Con la abolición de la esclavitud, los esclavos liberados se establecieron en Sierra Leona. El primer grupo, de 400, llegó en mayo de 1787. Se ha sugerido que la pena de muerte se institucionalizó en Sierra Leona con la llegada de estos colonos.
Basado en la decisión en el caso histórico de Campbell y Hall, si hubiera un nuevo país deshabitado fundado por súbditos ingleses, como la ley es derecho de nacimiento de todo súbdito, llevarían su ley y la implantarían donde quiera que fueran. Como la pena de muerte era una parte integral de la ley inglesa en ese momento, se podría argumentar que los colonos trajeron esta ley con ellos.

La vestimenta ‘oficial’ del jugador de Tongo ha sido descrita por varios autores. En la cabeza llevaban una gorra de piel de leopardo con solapas que caían sobre las mejillas y el cuello, por detrás colgaba la cola de la que a su vez colgaba una campanita de latón, similar a las que se ponían en las puertas de las casas europeas. La casaca también era de piel de leopardo; en muñecas, brazos y tobillos llevaba tiras de piel de leopardo como pulseras. El taparrabos era de tela al que se habían adosado en plastón trozos de piel de leopardo. Podían llevar también, polainas, de piel de leopardo. El jefe y sus asistentes llevaban un bastón con protuberancias engastado con instrumentos cortantes afilados, llamado Tongora, del que se habían colocado tiras de piel de leopardo y en la espalda los cuernos con medicina representativos de su poder. Con esto se presentaban y bailaban.

Las fotos representan un jugador de Tongo. La talla es de los Vai, pueblo Mende, fotografiada y exhibida en el British Museum

Rebuscar antiguos textos, vírgenes de la mediática imposición de tanto aparato y lo que ofrecen, imposible de abarcar y ...
12/09/2024

Rebuscar antiguos textos, vírgenes de la mediática imposición de tanto aparato y lo que ofrecen, imposible de abarcar y por ello racionalizar, me permite y o me obliga a pensar.
Tal vez no sea mi fuerte, pero me gusta sacarlo a pasear y comprobar que aún puedo sumar y sacar conclusiones, como que dos y dos son cuatro y también veintidós y que ojo cómo lees y averigüas, para saber cual de los dos resultados es el adecuado. Y podía leer de cualquier continente y pueblos, pero la vida me ha llevado a los ‘pobrecitos’ negros, y darme cuenta que como el dos y dos, puede que no sean menos que el ‘pobrecito blanco’. Y los dos, ‘pobrecitos’, padeciendo de los mismos modos e innumerables restricciones que la Naturaleza por un lado y la falta de generosidad humana por otra, les ayude a sacar conclusiones como que más importante es ser útil que no que te sean útiles

Así empieza mi preámbulo del texto que he tenido que dividir en 4 partes para hablar sobre: Costa Suroccidental Africana
Guinea - Sierra Leona - Liberia - Costa de Marfil.
1ª Parte: Descripción territorial y aspectos humanos.

tras explicar cómo surgieron o fueron creados dichos países y cómo y con quién acabaron poblándose; en el apartado sobre las relaciones entre géneros humanos en la página 76, ' La Sexualidad' con todo lo que esto conlleva. Y a pesar de que todos los apartados me parecen importantes y tal vez esto que voy a poner sea lo más banal, lo traigo más que nada para que se aprecie el porqué de determinadas tallas, una máscara en este caso, realizada específicamente para dar solución a un 'problema' concreto, creyendo que la vida y la muerte son indisolubles y hay que dar respuesta tanto a los que nos preguntan como a aquellos que creen se las hacen y aún sin oírlas hay que responder.

S**O EN EL MUNDO ESPIRITUAL
Creían que los mu***os, aunque imposibilitados de acceder a un vivo, sí se mantenían sexualmente activos. También creían que eran capaces de otorgar a los vivos los mismos poderes que ellos poseyeron. Ente los Gio, una mujer que hubiera tenido muchos hijos recibía oraciones de mujeres estériles para que les procurara hijos, así como para la fertilidad de los cultivos. Entre los Krä, si una mujer había parido grandes guerreros, se le hacía una representación ante la que se pedía éxito en las batallas. Los espíritus de gemelos mu***os, eran muy temidos por los padres del s**o opuesto; y el espíritu común de los mellizos era temido por ambos padres. Y firmemente, creían que las máscaras de Poro, eran las moradas de los espíritus, donde claramente se albergaban en su correspondientes s**os; siendo las talladas delicadamente femeninos y las espantosas de ojos grandes masculinos. Y si un vivo o viva yacía junto a una de estas máscaras opuestas a su s**o y soñaba, la solución a sus demandadas necesidades tendrían respuesta según lo soñado. Lo cual casi nunca era conocido, pero parece que sí reconocido al tiempo.

Esta es la máscara del diablo Poro, Gbe Glü George W. Schwab la fotografía y publica como fg 88 f, y de la que dice: “Diablo del cesto. Fuerza al pago a cualquier hombre acusado de adulterio con la mujer principal del jefe, a él debe también llenarle su cesto, en pago por la ‘comisión’ de sus servicios”.

Sepamos algo del pueblo Humbi, MuHumbi, Ngumbi, NkHumbi u Ocinkumbi. A veces Humbe, aunque este sea en sí el nombre del ...
09/09/2024

Sepamos algo del pueblo Humbi, MuHumbi, Ngumbi, NkHumbi u Ocinkumbi. A veces Humbe, aunque este sea en sí el nombre del más importante poblado donde viven.

Preguntándome porque los Tshokwe, Luba o Lunda, entre otros vecinos con mismo origen, hacen tan hermosas obras como conocemos, me pregunté y me puse a investigar porqué sus 'primos' no hacían nada similar. A este estudio lo he llamado "Paseando por las Dunas" y lo he tenido que dividir en tres bloques porque estos no harán cosas de alto nivel artístico, que comercialmente sobre todo han puesto a sus primos en la órbita del interés, pero porque para refrendar quienes son, entre los que son, les basta distinguirse aunque tan solo sea por el color de su pelo, o de los collares con que les gusta adornarse a las mujeres, pues aquí, ellas tienen mando en plaza. De ahí uno de sus más antiguos dichos: "La familia no proviene del pene".

Y no sabiendo por dónde empezar, me he ido al 3º de los capítulos, aún a sabiendas de todo lo que queda atrás y que explica muchas cosas atribuibles a todos, por tan solo el peculiar peinado de "orejas de elefante" o Ker Ungava, siendo el paso previo el Ungava, siendo por tanto esa especie de doctorado por el conocimiento adquirido por la muchacha el Ker, que lucen estas muchachas tras su paso a la edad adulta, y que en contra de la idea común, ninguno de estos pueblos realiza en estas mujeres ningún tipo de corte o escisión corporal, solo abundan en que adquieran los máximos conocimientos para ser personas que se adapten y aporten al resto de la comunidad.
Aunque sí se circuncida a los chicos.

Cuanto más me introduzco en estos pueblos, más aprecio las discrepancias existentes, y denunciadas, por los propios descendientes de estos pueblos que se han puesto a buscar hasta el más mínimo apunte existente sobre sus orígenes.
Y todos coinciden. Y todos tienen doctorados sobre sus propios orígenes, certificados en universidades de Canadá, USA, Brasil o Portugal.
Está claro que todos los pueblos del sur de Angola y norte de Namibia, sean bantúes o no, tienen numerosas coincidencias respecto a costumbres y tradiciones. Lo de las costumbres es en cierto punto normal, pues al compartir territorio, también lo hacen con el aire que respiran, los ciclos del tiempo, los medios alimentarios y aquellos con los que diferenciarse.
Los tradicionales, leído así de corrido, es lógico pensar que se deberían retrotraer a aquellos tiempos históricos en que cada pueblo concreto se originó. Pero creo que eso no sucede aquí. Y creo eso, aun apreciando las diferencias entre todos los que aquí concurren.
Veamos, si nos situamos en una ciudad española, creo que sería igual en otro país; existe una iglesia, da igual la confesión, en que se pone en valor, se alaba o reza, a un ‘santo’ o persona relevante, normalmente fallecida hace mucho mucho tiempo, y su ‘hermandad’ tiene un hábito, de habitual, en que se juntan un día concreto rememoran hechos concretos, posiblemente se coma o beba algo concreto y se distingan por algo visual de un color concreto. Y eso es tradición aunque se iniciara ayer y el país sea España, Suecia o Cracovia.
Y eso creo sucede aquí, discrepan de tener un origen común y se ponen en luz sus “notables diferencias”, pero resulta que se entienden al hablar, se dedican a lo mismo, visten de igual modo, se componen el cabello con lo mismo aunque no siempre con el mismo color, realizan los mismos ritos aunque se incorpore o quite una letra al traducirlos e incluso tienen en común sus enfermedades recurrentes, a pesar de su dispersión.
En fin, son humanos y eso de la especie une más que cualquier otra acusada diferencia, por lo que dar importancia a esto, que sea por alabar el ingenio y talento cuando es apreciable y bello.

Centrémonos de una vez en la particular de los Humbi, MuHumbi, Ngumbi, NkHumbi u Ocinkumbi. A veces Humbe.
Lo primero recordar que lo que hoy aun figura es que pertenecen al grupo NHaneka NkHumbi
Que hablan OlunkHumbi-Nhaneca. Sincretizados creen en Ndjambi. Practican los rituales de paso del Otyipwaendo y Fico con el casi extinto “Cortejo del Buey Sagrado”. Y un Sova les rige.
En definitiva, los casi 160.000 Humbi, tienen las mismas costumbres y tradiciones que los Muila y resto del grupo, por lo que quien quiera saber más tendrá que esperar, o pedirme concreta información.
Los Humbi viven entre las poblaciones Xangongo y Humbe ocupando las llanuras intermedias que riega y fertiliza el Cunene*. *a muchos extrañará ver escrito así el río, pero es que el idioma oficial del país es el portugués.

Su dedicación era el pastoreo de vacas que ahora compaginan con la agricultura, aprovechando las fértiles llanuras en las que entre enormes baobabs cultivan maíz y mijo perla, caña de azúcar, arroz, manís, sisal y algunas plataneras, así como un tipo de pimiento y otras hortalizas, porque el café no se les da por lo que sea. De los baobabs extraen sus frutos, que comen, y pulpa con la que hacen una especie de jabón.
El desarrollo de la vecina Namibia y el crecimiento de su población, ha beneficiado a estos ganaderos con pastos más abundantes que los de la desértica vecina o la abrupta montaña de los MuGambue, propiciando la demanda de ganado vacuno de la que son los más beneficiados.
Con el sisal, las mujeres Humbi son también capaces de hacer, como sus vecinas, enormes y preciosos cestos, según vean el mercado o sea temporada de recolección de una u otra cosa. Pues no es lo mismo almacenar grano de maíz que plátanos.

Hubo un tiempo en que los Humbi fueron un reino, regido por un rey, hasta que un rey que nunca estuvo pero envió soldados mejor armados, cambió las tornas. Fueron otros tiempos y hoy, en su ámbito, se rigen por un Sova que gobierna sobre Sovas de menor rango a los que en cada pueblo le asesoran sus ancianos. Los adivinos, aquí como allí también necesarios, actúan como augures asesorando a todos, más que adivinando, tras mirar las entrañas de algún ave.

Relacionarse es fundamental para avanzar y crecer y, a veces, aunque uno no quiera, si quiere otro es difícil oponerse. Estas gentes se encontraron con otros llegados de fuera, que poco a poco condicionaron sus vidas. No tengo claro que aprendieran, sí que cambiaron sus sistemas pues si de aquí a allí hay cien metros pues esas veces puse un metro, en el fondo es lo mismo que las 63 astas de vaca que puse para lo mismo. La llegada de colonos y con ellos misioneros les enseñó tres cosas: una que no todos los blancos son iguales; dos que el colono solo quería saber qué había; y tres que el misionero quería saber cuántos había, pues su jefe tasaba sus resultados en la cantidad de conversos que no en la calidad de su conversión.
De entonces aquí, mucho ha cambiado todo y entre ese todo están las peculiaridades de la cultura tradicional Humbi, modificadas por la persistencia de los misioneros cristianos y las ambiciones comerciales occidentalizadas de las gentes de la vecina Namibia.
Habrá quien crea al haber leído el texto anterior de los Mugambue, que a estos no les ha afectado ni la sequía ni la desidia que parece haber mostrado con ellos su gobierno. Y no es así, lo que pasa es que es difícil poner puertas al campo, por mucho que una hipotética línea muy bien trazada en un papel y delimitada por un ordenador las muestre, y a ver quién es el guapo que las pone entre Angola y Namibia y que estos, que viven a caballo, o mejor, con un pie en cada lado, no tengan mando a distancia que las borre o recoloque al gusto.
Por eso, si aquellos de las montañas se ven constreñidos y aislados, dejados de las manos de los que se dicen dioses, estos pueden campar por donde les ende, sin que nadie les diga qué cómo y cuándo, pudiendo en ese aspecto beneficiarse y salir de los apuros que a otros ahogan.
Pero en ese aspecto que no en otros, en que cualquier cosa que se salga de los criterios del dios que trajeron los blancos le perturbe, y entonces, el censor, al que seguro no le gusta este adjetivo diga que eso no, y hasta ahí; a cambiar criterios y con ello tradiciones, y sí, ya sé que no es inmediato, tampoco fugaz.

Esta merma cultural, no ha podido impedir, aun, observar los tradicionales y originales tocados de las Humbi, realizados durante las ceremonias de iniciación femenina. El cabello de las niñas se modela primero en forma de cresta, pasa, según el pueblo, por un proceso de introspección donde se ocultarán tras numerosos Missanga o ristras de cuentas de mil colores, para…
… por fin, sentirse con las Ker Ungava o ansiado tocado de “orejas de elefante”, que ven en el resto de compañeras, y que en el paroxismo de nervios que se les acumulan en la boca del estómago, esperan a que todas terminen y poder reunirse con la familia y amigos, que las esperan, también, con el ansia royendo de igual modo sus entrañas…
y… Helas aquí! Por fin! apareciendo compuestas con todos los aditamentos que requiere la ocasión; no solo con el tocado de “orejas de elefante”, si no con todo aquello que visualmente informa que ya están preparadas, que han dejado de ser niñas para pasar a adquirir la consideración de “Mujeres casaderas”.
Sus peinados parecen tener cierta conexión con sus primas Handa; y mujeres con porriños, esas varas que como cetros indica que la o el poseedor manda, sí parece querer decir que son dueñas de lo que más valoran, ser continuadoras de sus linajes, manteniendo su muy antiguo axioma de que: “La familia no proviene del pene”

El mundo avanza a lomos de metálicos caballos desbocados, ebrios por las emanaciones de sus propias flatulencias. Pero no importa ahora cuándo ni el camino ni los caminantes, religiosos o colonos, pues todos eran interesados, llegaron a todos los confines y este era, y es, uno de los más deseados.
Les llevaron otros modos y maneras que fueron, y siguen, cambiando las que hasta entonces prevalecían. No es de extrañar que los Humbi hayan ido dejando las suyas, enraizadas ya en el siglo XVII en su antiguo reino de Mataman, al albur de las nuevas modas que con inmediatez, los internáuticos medios cruzan milmillones de veces el mundo, o los altavoceros conseguidores de sueños desde sus púlpitos, o los pálidos o colorados visitantes engafados, que queriendo unos o sin querer otros, van harapeándo su estética, para hacerles parecer vaqueros, lo que son, pero no de su oeste sino de su antípoda americano.
No es fácil, tampoco difícil si antes se acuerda, ver en algún híper de Humbe, mujeres de cierta edad con sus peinados típicos, compuestos hoy con extensiones de cabello sintético, y pasear engalanadas con sus faldas de mil colores por sus calles, esperando al turista euroizado.
La llegada de la civilización produjo cambios en todos los órdenes, que debieron convulsionar no solo su imagen exterior, aunque esta es tan patente como vimos en los Herero, lo que se puede comprobar viendo las fotos que ciertos etnólogos fueron tomando.
Por un lado y a pesar del calor, no hubo otra que cubrirse, pues se escandalizaban los escandalizadores, no los que desconocen qué es, y los libidinosos timoratos que por serlo se ven más afectados que los que libremente se comportan. Lo más curioso es que mantuvieron sus cabellos típicos del día a día y como hemos visto, también los de sus ritos de paso.
Sugiero ver las pocas fotos que este censor sistema me permite, lo que estamos por ver, para ver algunos de los cambios producidos en esa evolución estética de sus modos y maneras, en menos de un siglo.

Dicen que los buenos tiempos traen faldas más cortas.
Parece que aquí, no corren buenos vientos.
Angola quiso que se les conociera en el Mundo y sin duda lo ha conseguido.

Su lucha diaria no ha mutado a pesar de los muchos años transcurridos y siguen superviviendo como antaño, hoy con sus escuálidas reses por culpa de la sequía y cultivando como pueden: mijo, frijoles, batatas, maní, melones y calabazas. Su árido pastizal boscoso se humedece con cierto calado dos meses al año con escorrentías que llaman Oshanas, lo que me parece una alusión a lo inculcado por otros cauces, no sé.

Eran formidables fundidores y herreros a pesar de no tener depósitos de cobre ni hierro, parece que aprendieron antes de llegar aquí, tal vez en sus contactos con sus primos Tshokwe antes de migrar. La globalización se ha llevado sus reputados trabajos y todo metal llega de oriente. Sus mujeres son también afamadas artesanas en la región y aunque antes hacían graciosas muñecas con sisal, tristemente hoy cualquiera encuentra botellas de cerveza o plástico a las que le han implantado algo simulando una peluca, impidiendo que las Humbi desarrollaran su iniciativa y creatividad; no la han perdido en algo en lo que aún son excelentes artesanas: la cestería y la cerámica. *siento tener que poner una foto de un pueblo vecino para ver el hórreo porque las existentes de este pueblo no se me permitirían

Los pueblos Humbi, construidos entre bosques de baobabs centenarios, destacan por su composición geométrica y su organización del espacio, sus casas son rectangulares y por lo general de madera con techo de paja ya hoy de zinc, rodeadas de enormes empalizadas para proteger a los animales domésticos de las alimañas.
Como sucede con todos los pueblos del entorno,
los pastos, al igual que los terrenos de cultivo son comunales,
e igualmente como los Ámbos y Hereros manifiestan la gran influencia de la cultura camítica oriental de sus orígenes, en la creencia de la sacralidad de su ganado.
Aunque oficialmente hoy se tiene a los Humbi como cristianos protestantes, su conexión con el mundo espiritual vernáculo y con ciertos rituales, sigue viva en los pueblos del interior.

Bueno, releyendo esto me parece tan falto de todo, que me parece estúpido el tiempo perdido y tan solo lo mantengo por que espero, a la vez, que a alguien le mueva el interés por saber más...
De momento despidamos a las primorosas muchachas de las “Orejas de Elefante” y…

04/09/2024

"Se me hace complicado. Al realizar cada párrafo, cada frase de estos estudios, se entrecruzan cantidad de datos que compulso y calibro optando por el que considero más adecuado y apropiado, y soslayo otros no por que no sean veraces, sino porque no guardan relación directa con el objeto aunque sí con el pueblo. Su elegancia sofistificación y nivel cultural es sorprendente como los es o son sus rituales. Hoy he tenido que evaluar el porqué de otra pieza solicitado por un amigo y he recordado datos de este y otros pueblos del mismo entorno; no dejo de pensar lo mismo pero he tenido que volver a leer determinados textos, que hablan de su salvajismo, de que había que reconducirlos y llevarlos por el buen camino.

Como si el camino idóneo a recorrer fuera el que la masa transita por asfaltos bien iluminados y entre macizos floridos. No, África tiene ya, y conoce por tanto, qué es una carrera asfaltada, incluso alguna iluminada, pero estas gentes y las obras que hicieron corresponden a épocas en que ni en la industriosa Europa había tales caminos sino que eran arena y polvo, como los mayoritarios que aún unen pueblos y discurren por este otro inmenso continente, en el que hasta puede que algunos no sean de tierra y polvo y haya que abrirlos cotidianamente machete en mano.

Muchos pensarán que soy partidista y para nada objetivo porque no hago más que hablar de África, error, no me conocen, lo mismo que ahora pongo énfasis en esto, lo puse y con igual pasión y dedicación a Grecia, Roma, España, India, Reino de Siam, China e Indonesia y resto de islas del Pacífico e Historia del Arte y por ese orden.

La técnica y maestría de unos, la filigrana de otros, la necesidad de defenderse de terceros, para nada, es mi opinión, es comparable con el sentido común y la dificultad que el africano tiene para demostrar sensibilidad en un objeto. Objetos bellos los hay en todas partes, objetos tan didácticos como bellos en pocos. Y simple, todos tienen almohadas, algunas como las chinas de porcelana bellamente decoradas impresionan, pero solo las africanas también ilustran.

Este texto acaba de ponerlo mi amigo Jorge y he de reconocer que no me acordaba, pero releído no me retracto ni de una coma. Es parte de un trabajo sobre los Luba un pueblo que ahora diríamos se asienta en la Republica Democrática del Congo pero no, era su país que andaba a caballo de varios otros colindantes sin abarcar en territorio de ninguno.
Estoy en otros pueblos, africanos claro, e intentar hacerlo lo que yo entiendo por bien, me lleva mucho tiempo, digamos que años recogiendo lo que encuentro para cerrar cada capítulo y a eso tengo que sumar fotos, escogidas pues tienen que ser veraces y que ilustren las frases que son más difíciles de entender. Bueno debajo está el enlace de nuestro paciente Jorge. Ahí lo veréis todo mejor. Por mi parte aquí ni una foto.
Besotes mil

Juanjo Andreu



Las figuras de pie en el corpus del arte Luba Cap. XL


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