11/12/2016
Precioso cuento de el Ratoncito Pérez:
El cuento narra la historia de un niño rey llamado Buby, (el mismo apodo con el que era tratado en familia Alfonso XIII) al que se le cae un diente. Tras ponerlo bajo su almohada, espera a que llegue un famoso roedor de su reino con fama de dejar regalos a los niños que perdían un diente. Nada más llegar el roedor a la habitación del niño rey, Buby intentó cogerle la cola a modo de juego, mientras se presentaron el uno al otro. El niño rey convenció a Pérez, apellido del roedor, para que le llevase con él durante su viaje nocturno.
Aceptó Pérez llevarse de compañero al infante, pero había que resolver antes un problema; Buby no podía entrar en las casas a través de las tuberías y cañerías de las casas por su condición de humano, por lo que Pérez introdujo la punta de su cola en la nariz de Buby hasta que éste estornudó, instante en el cual el infante quedó convertido, por arte de magia, en el ratón más lindo y primoroso de todo el reino. El niño rey, ya convertido en ratón, acompañó a Pérez a su casa –una caja de galletas situada encima de una pastelería, donde vivía con su mujer y tres hijos- Allí tomaron té y departieron amigablemente hasta que Pérez tuvo que ir a hacer un encargo a la casa de un niño muy pobre. Al llegar, el ratón Buby no salía de su asombro y de su espanto: el niño que visitaban vivía, con su madre, en una buhardilla, donde había una silla con el asiento roto, un barreño con agua para lavarse y una cama de paja en el suelo, donde el niño Gilito (que ese era su nombre) dormía plácidamente hecho un ovillo, junto a su madre”.
Y gracias a este viaje nocturno, el rey Buby descubrió que había otros niños, sus súbditos, que pasaban hambre, frío, calamidades y muchas necesidades.”
Y así, resumido, se escribió la historia de un ratón muy pequeño, con sombrero de paja, lentes de oro, zapatos de lienzo oscuro y una cartera roja siempre colgada en su espalda, el Ratoncito Pérez, que desde más de un siglo consuela a todos los niños a los que se les cae un diente.
Es genial ver como los niñ@s se emocionan cada vez que se les mueve un diente, y como esperan a que se les caiga, deseando que venga a visitarles su gran amigo El Ratoncito Pérez.