15/10/2026
Entre el cargamento de Delta II, el San Giorgio e Sant’Elmo Buonaventura, aparecieron numerosas botijas, algunas todavía cerradas con sus tapones de corcho.
En su interior se conservaron, durante más de cuatro siglos, aceitunas en salmuera acompañadas de alcaparras, laurel, romero y orégano. 🌿
El barco, un mercante genovés, se hundió en la bahía de Cádiz durante el ataque de Francis Drake el 29 de abril de 1587. El sedimento que cubrió el yacimiento creó unas condiciones sin oxígeno que favorecieron de manera extraordinaria la conservación de las aceitunas, los restos vegetales e incluso los tapones de corcho.
Su estudio nos permite acercarnos a aspectos muy cotidianos del comercio y de la alimentación del siglo XVI: qué productos se transportaban, cómo se preparaban para resistir largos viajes y de qué manera circulaban por las rutas marítimas de la época.
¿Quién preparó aquellas aceitunas?
¿Dónde iban a consumirse?
¿Quién las esperaba al final del viaje?
Más de cuatrocientos años después, una simple botija puede conservar mucho más que alimentos: puede guardar una parte de la vida cotidiana de quienes comerciaban y navegaban por el Mediterráneo y el Atlántico.
¿Te gustaría ver esta botija y su historia en persona?
Te invitamos a descubrirla en la exposición "Nexos: del lienzo al objeto" en el Museo de Cádiz.
Organiza tu grupo y ven a conocer los secretos del naufragio:
🏛️ Visitas guiadas GRATUITAS (para grupos de 10 a 25 personas).
🌐 Reserva previa: web oficial del Museo de Cádiz.