08/10/2026
En el Museo hay cientos de juguetes antiguos, pero uno de los que más llama la atención es un pequeño tren de cremallera.
Una tarde, mientras el museo estaba a punto de cerrar, un niño se acercó para verlo por última vez. Entonces, el tren hizo sonar su silbato, las ruedas comenzaron a moverse y el tren recorrió las vías hasta desaparecer por un pequeño túnel.
Al día siguiente, el Guardián de los Juguetes encontró, de nuevo, al niño frente a la vitrina, completamente asombrado y señalando el espacio vacío, ¡el tren ya no estaba allí! Y, sobre el cristal, alguien había escrito con tiza:
“Gracias por acompañarme en mi último viaje.”