08/08/2026
Crónica literaria de un país anunciado.
En relación a la ínsula como aislamiento, refiero sufrimientos
dolores y estertores sociales de toda índole en mi querida Isla con su insularidad política ejercida desde el poder, estas últimas siete décadas.
Por ella escribo con mesura, desde mi país de adopción donde predomina el pensamiento de izquierda repectivo, y generalmente han visto tergiversada la expresión política sobre dictaduras de izquierda; ademas mis multiples quehaceres
docentes universitarios, y el contexto tampoco entenderian, o miraran como no correcto enfocarme en ciertos temas, menos en los académicos o nacionales que engrosarían el concepto extranjerizante. He escrito mayormente con metáforas que envuelven grandes verdades, como mi otrora “Carta a un amigo cubano” que generó situaciones
conflictivas y ciertos malentendidos. que no llegaron a problemas con colegas y amigos mayormente de mi tierra natal, también de la segunda patria, documento hoy que parece estar traspapelado en mis archivos; por esto incluyo esta suave vindicta
ligeramente poética, pero composición política muy libertaria en el fondo.
Homenaje a náufragos y robinsones.
Analogía sencilla como ciertos versos, inadecuada tal vez por la historia, la dignidad adquirida del sacro tiempo o el inconsciente colectivo. Que son los 40 años de viaje por el desierto de la tribu de Moisés y el pueblo de Juda, en busca de la Tierra prometida y sus vicisitudes bíblicas genealógicas; con el éxodo no menos
cruento y doloroso de 60 años por aguas y selacios del estrecho piélago de 90 millas. Cual Egeo entre Scyla y Caribdis. Pueblo auto titulado elegido, mestizo, hoy,desunido, sin convicciones, y sin libertad, con solo el hambre por motor en éxodo
continuo cual móvil perpetuo, carentes de Dios o Menorá que los guie. Pueblo sin ideología real que los encause, solo su ingenio, roídas velas, brújulas, y terrible ruptura de valores, cultura, con evidentes daños antropológicos por generaciones, con
pérdida acentuada del linaje espiritual.
Pueblo que luego de corto periodo de florecimiento, nunca excepto de dolor_y creaciones maravillosas en la música, el arte y las ciencias, fruto de mentes y espíritu de avanzada casi privilegiadas en esta parte del hemisferio; poco después que tardía
y a medias se auto conquistó en cruentas guerras por tres décadas, contra uno de los mayores y postreros imperios de la época. Después gestar y languidecer en la confusión de denostadas ideologías, o traicioneras mesiánicas ideas de grandeza, y
supuestas amenazas imperiales, luego exportadas, a tres continentes, cual faro maligno de solidaridad y socialismo.
Pueblo desde la visión de los otros_venerado o despreciado_,aun envidiado por sus vecinos casi a partes iguales. Pueblo de filósofos cantores e idealistas y desarraigados, que en poco tiempo de diáspora, conquistó tierras pantanosas y las convierto en jardines del Edén propios en tierra ajena. Unico, último refugio de esta diáspora que huye, no en post de la tierra prometida, si no la búsqueda del elemental pan y sal de la tierra, y un poco de elusiva libertad, tan elusiva e incomprendida que no se puede comer ni cuantificar, pero siempre excelsa cualidad humana, como la democracia. Ambas aun no bien entendidas ni bien utilizadas, por un pueblo que aún no entiende de verdad sus preciados conceptos y solo depende del celeste maná. Pueblo adulterado por cantos de sirenas y la Sierpe de la quizás última dictadura, mistificada y aun adulada por gran parte del mundo izquierdo o ambidiestro.
Pueblo en éxodo que huye más que viaja por el mundo variopinto y global, como otrora los judíos, cual griegos vagando desde el norte Europeo que lo margina hasta la América que despectiva los acoge, luego de arriesgar sus vidas con pies mojados de salitre, rostro y tez curtido por viento sol y lágrimas por seres perdidos
en el mar azul. Aparentemente individualistas solitarios y locuaces, indefensos miserables entre fieras y coyotes, entre ríos Bravos y selvas con nombres latinos pintorescos, que dan pavor por lo terrible, para seguir mas allá, siempre al norte su brújula mágica.
Al norte cada día más revuelto, brutal; cálido puerto para muchos, solo para huir, malvivir y añorar toda la vida la ínsula tropical perdida y nunca recobrada..
Disculpe el lector la pueril ingenua o ridícula metafora, que no se compara al holocausto ni a la gran guerra; pero el nuestro, es también un holocausto autoimpuesto, con miles de mu***os, exiliados o perdidos, y millones opacados que languidecen entre la esperanza, con desesperanza de que no hay tierra prometida,
mas que la única.
Sin entender que hay que luchar contra fariseos y cananeos internos por recobrarla. Los mejores han partido como nuestros padres, o son ancianos, solo quedan ¡Ay¡ nuevas generaciones, del simple, pragmático y vulgar Hombre Nuevo; que solo conoce el mar: única puerta de salida al estéril desierto insular que nos limita. Honor a este pobre pueblo olvidado en éxodo interminable de robinsones, comparable en ciertas cosas a judíos y griegos antiguos pero del Caribe. Autor Prof MCorreoso en libro "Regreso a Alejandria"