24/02/2026
De la retaguardia al frente: el coraje femenino en la independencia de Cuba.
La independencia de Cuba fue un proceso prolongado y complejo; en el que las mujeres desempeñaron un papel fundamental. Su participación en la guerra demostró ser indispensable: realizaron labores de apoyo para la logística mambisa, participaron en acciones armadas y formaron parte de redes de espionaje decisivas para la causa independentista.
Historiográficamente en Cuba se reconoce que varias mujeres alcanzaron grados militares en el Ejército Libertador; según Ada Ferrer (Insurgent Cuba: Race, Nation, and Revolution, 1868–1898), al menos nueve mujeres recibieron el grado de capitanas y una el de comandante, lo que demuestra su integración formal en la estructura militar mambí.
El rol femenino en labores combativas no fue baladí, combatían con bravura y valentía, participando tanto en pequeñas escaramuzas como en grandes combates, resultando clave en el desarrollo de las mismas, como lo fue la figura de Rosa Castellanos “La Bayamesa” participante tanto en la Guerra de los 10 años como en la Guerra Necesaria.
Espionaje y redes clandestinas
El espionaje femenino fue un recurso estratégico que permitió a los insurgentes anticipar ataques y planear emboscadas. Algunas se hacían pasar por simpatizantes del régimen colonial para obtener datos sobre movimientos de tropas. También fueron mensajeras que entregaron los correos con información sensible entre los campamentos insurgentes y las ciudades, aprovechando que los españoles solían subestimarlas utilizando métodos de los más creativos como ocultar información debajo de sus vestidos, en cajas de tabacos, accesorios para el pelo o en la etiqueta de botellas de alcohol.
Concluyendo podemos afirmar que, aunque la historiografía tradicional considera a las mujeres que participaron en la guerra como seguidoras de los hombres con el término impedimenta, las mujeres cubanas pasaron de la retaguardia al frente de batalla en su doble papel como combatientes, espías y mensajeras, recolectoras de fondos para la guerra, etc., consolidando la causa revolucionaria y dejando un legado de coraje que aún inspira.
Ejemplo de estas mujeres, representadas en la colección museal del Museo de la Ciudad, entre otras más conocidas están las hermanas Mercedes y Juana Mora de Mola, hermanas a su vez de Ignacio Mora de La Pera, esposo de Ana Betancourt.
Programa Cultural de la Oficina del Historiador de la Ciudad de La Habana
Dirección de Bienes Patrimoniales