05/08/2026
UNDO- Luis Carlos Tovar
“Un olvido que es tanto destructivo como creativo (el mismo olvido que permite la memoria), mantiene ambos
extremos cerca, a veces de maneras inseparables.
En Santander al borde de la ruina UNDO (Deshacer), Luis Carlos
Tovar insiste en recuperar la memoria de un edificio escolar que está destinado a desaparecer de manera
aparentemente voluntaria. El Colegio General Santander, ubicado en la Plaza de Usaquén, abrió sus puertas
en 1935 y existió allí hasta 2008.
A partir de ese día, el edificio quedó expuesto a la corrosión del olvido. Actuando en contra de algunas de las
lógicas comerciales y turísticas locales, Tovar ha perseverado en recuperar no solo los recuerdos que
rodean el edificio, sino el edificio como memoria arquitectónica en sí mismo. Un olvido latente está presente
en la creación de un archivo que incluye recuerdos y cosas olvidadas por quienes conocieron y habitaron el
edificio, así como por aquellos que todavía están vinculados con la escuela, ahora ubicada en otro lugar.
El espacio arquitectónico, entendido como el vestigio vivo de una experiencia, se contrapone a la memoria
arquitectónica de los estudiantes, maestros, directores y padres de la escuela, centrando la atención en el
espacio de la escuela, su pasado y su presente. Es en esta tensión, entre los hechos y una experiencia
narrativa, donde Tovar cuestiona los valores encontrados en el patrimonio y la experiencia.
Cristina Lleras y María Soledad García
Museo Leopoldo Rotter, Universidad Nacional.
Fragmento de la pieza Reescribiendo el Pasado Museo Efímero del Olvido,
2015