26/07/2026
Hay días en los que la vida intenta convencernos de que los sueños tienen fecha de vencimiento.
Hasta que aparece alguien que nos recuerda lo contrario.
Un día vi a una niña saltando una y otra vez, empeñada en alcanzar la Luna. La observé durante un buen rato, preguntándome por qué seguía intentándolo si parecía imposible.
Sonrió y me dijo:
“Casi la toco… solo me falta un salto más.”
En ese instante entendí que no era la Luna lo que perseguía. Era la ilusión de creer que ningún sueño está demasiado lejos para quien se atreve a seguir saltando.
Crecimos escuchando que había que mantener los pies en la tierra, que todo debía tener lógica y que soñar demasiado era perder el tiempo. Pero a veces olvidamos que los grandes sueños nacen precisamente cuando alguien decide mirar hacia arriba.
Aquella niña me recordó algo que casi había perdido: la valentía de imaginar, la fuerza para seguir creando y la esperanza de que siempre existe un salto más.
Tal vez todos llevamos un héroe que ha olvidado quién es. Tal vez el arte, los sueños y la imaginación sean la forma de despertarlo.
Así que, si algún día sientes que la Luna está demasiado lejos…
Dame tu mano.
Saltamos juntos.