De El Retiro Hacia Teruel

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De El Retiro Hacia Teruel Fundado el 2 de febrero de 1656 ubicada en la parte noreste del departamento del Huila

RAÍCES RETIREÑAS En esta ocasión relatamos la pequeña biografía de quien en vida se llamó Zoilo Silva.Zoilo Silva nació ...
28/09/2026

RAÍCES RETIREÑAS

En esta ocasión relatamos la pequeña biografía de quien en vida se llamó Zoilo Silva.

Zoilo Silva nació el 1 de julio de 1894 en El Retiro, hoy Teruel, Huila, cuando estas tierras todavía pertenecían al antiguo Tolima Grande, antes de la creación del departamento del Huila en 1905.  Fue hijo de María Antonia Silva, y de padre desconocido. creció junto a sus hermanos Julia, Abigail y Enrique, en una familia con raíces y descendencia vinculadas al vecino municipio de Yaguará.
De tez morena, baja estatura y profundos ojos Azules, Zoilo era un hombre conversador, de carácter firme y profundamente trabajador. Tanto él como sus hermanos eran recordados por la particular belleza de sus ojos. Fue un padre estricto, especialmente en lo relacionado con la honradez, pues rechazaba el robo y enseñaba a sus hijos que el trabajo y la rectitud eran valores fundamentales para la vida.
En su vida familiar contrajo matrimonio en dos ocasiones. Su primera esposa fue Rosalía Pastrana, con quien tuvo tres hijos: María Antonia, Fidela y Edolio. Lamentablemente, Rosalía falleció en una época en la que muchas enfermedades todavía no contaban con tratamientos eficaces, dejando a Zoilo al cuidado de sus tres hijos.
Tiempo después, Zoilo contrajo segundas nupcias con Indalecia Ipuz Laguna, quien ayudó a criar a los hijos de su primer matrimonio. Juntos formaron un nuevo hogar, del cual nacieron Marcelina, Margarita, Heriberto, Ana Julia y Rosario, completando así una numerosa familia de ocho hijos.
Su vida estuvo estrechamente ligada al campo. Poseía una finca donde cultivaba principalmente víveres que posteriormente llevaba al pueblo para vender. Sus hijos, especialmente los del segundo matrimonio, aprendieron desde pequeños las exigentes labores agrícolas. Las largas jornadas de trabajo y la estricta crianza que llevaron a algunos de ellos a abandonar el hogar siendo todavía muy jóvenes para emprender sus propios caminos.
Con el paso de los años, debido a su avanzada edad y sus condiciones de salud, Zoilo abandonó las labores de la finca y se estableció en la zona urbana de Teruel. Allí transcurrieron sus últimos años en la casa paterna, acompañado especialmente por su hija María Antonia, quien permaneció a su lado durante aquella etapa final, así como por sus demás hijos y nietos.
Zoilo Silva fue testigo de grandes transformaciones, desde los tiempos en que nuestro pueblo se llamaba El Retiro hasta su consolidación como Teruel. Su historia nos recuerda la vida de aquellas generaciones campesinas que, entre dificultades, sacrificios y largas jornadas de trabajo, construyeron sus hogares y dejaron como herencia el valor de la honradez.

RAÍCES RETIREÑAS En esta ocasión Presentamos la biografía de quien en vida se llamó Maria Del Rosario Perdomo Yagüe.El 8...
27/09/2026

RAÍCES RETIREÑAS

En esta ocasión Presentamos la biografía de quien en vida se llamó Maria Del Rosario Perdomo Yagüe.

El 8 de agosto de 1928, en el vecino municipio de Íquira, Huila, nació María del Rosario Perdomo Yagüe, hija de Antonio María Perdomo Trujillo y Benita Yagüe. Fue la única mujer de una familia conformada por cuatro hermanos: Antonio, Angelino, Damián y ella.
Siendo todavía muy niña, sus padres decidieron trasladarse a vivir al municipio de Teruel, conocido en aquel entonces como El Retiro. Fue en este pequeño pueblo, rodeado de montañas y tradiciones, donde María del Rosario creció, formó su familia y pasó gran parte de su existencia, hasta convertirse en una hija más de esta tierra Teruelense.
Proveniente de una familia de escasos recursos económicos, desde temprana edad conoció las dificultades de la vida. La necesidad la llevó a trabajar desde muy joven para contribuir tanto a su propio sustento como al de sus padres. En aquellos tiempos, cuando las lavadoras aún no formaban parte de los hogares, María del Rosario se dedicaba a lavar ropa en el río, una labor que requería esfuerzo, dedicación y largas jornadas de trabajo.
También trabajó en diferentes casas de familia, especialmente en el hogar de doña Encarnación de Perdomo, recordada por la elaboración de sus deliciosos bizcochos. Aquellos años de sacrificio fueron forjando en María del Rosario el carácter fuerte, trabajador y perseverante que la acompañaría durante toda su vida. María del Rosario también se dedicaba a la venta de sus afamados bizcochos de manteca, con los que se ganó el reconocimiento y el aprecio de los habitantes Teruelenses.
Con el transcurrir de los años conoció a Ulpiano Penagos, con quien contrajo matrimonio y formó su hogar. De esta unión nacieron sus cuatro hijos: Benita, Reinaldo, María de Jesús y Beatriz. Cuando María del Rosario conoció a Ulpiano, él ya era padre de una niña llamada Marina Rojas, quien también formó parte de esta historia familiar.
María del Rosario fue una mujer incansablemente trabajadora, honrada y profundamente creyente en la religión católica. Su fe fue uno de los pilares fundamentales de su existencia y la acompañó a lo largo de los años, tanto en los momentos de alegría como en las dificultades que debió enfrentar.
Sin embargo, quienes tuvieron la oportunidad de conocerla también recuerdan su temperamento fuerte y decidido. Era una mujer de carácter, un poco brava cuando la ocasión lo ameritaba, que no se quedaba callada y sabía hacerse respetar. Detrás de aquella personalidad firme se encontraba una mujer que había aprendido desde muy pequeña a enfrentar las adversidades de la vida.
Entre las anécdotas familiares que hoy permiten recordar su particular manera de ser se encuentra su gusto por fumar tabaco, una costumbre muy arraigada en las generaciones de antaño. En esta afición encontraba la compañía de su cuñado Guillermo, conocido cariñosamente como «Zapatico», con quien compartía agradables momentos mientras ambos disfrutaban de sus buenos tabacos. Aquellas escenas cotidianas forman parte de los recuerdos que sus familiares conservan con especial cariño.
Su existencia transcurrió entre el trabajo, la crianza de sus hijos, sus creencias religiosas y las costumbres de aquel Teruel de otros tiempos. Fue testigo de las transformaciones de un pueblo que, con el paso de las décadas, fue dejando atrás muchas de las prácticas y tradiciones que habían marcado su infancia y juventud.
Durante sus últimos años de vida permaneció junto a su hija, quien la acompañó hasta sus últimos días. Finalmente, en noviembre de 2014, María del Rosario Perdomo Yagüe falleció a los 86 años, dejando una historia de esfuerzo, sacrificio y perseverancia, así como numerosos recuerdos entre sus familiares y quienes la conocieron.
Aunque nació en el municipio de Íquira, fue en Teruel donde encontró su verdadero hogar. Allí creció, trabajó, conoció el amor, formó su familia y construyó los recuerdos que hoy permiten mantener viva su memoria.

📸 En esta fotografía tomada alrededor de los años 50’s aparecen Mariela Pérez y la señora Amalia Ardila en la ciudad de ...
26/09/2026

📸 En esta fotografía tomada alrededor de los años 50’s aparecen Mariela Pérez y la señora Amalia Ardila en la ciudad de Bogotá.

RAÍCES RETIREÑAS Gilberto Pérez: el bohemio y compositor de nuestro terruño.Gilberto Pérez nació el 23 de noviembre de 1...
12/09/2026

RAÍCES RETIREÑAS

Gilberto Pérez: el bohemio y compositor de nuestro terruño.

Gilberto Pérez nació el 23 de noviembre de 1930 en Teruel, Huila, hijo de Onofre Pérez sin que se tenga registro de su progenitor. Desde muy joven estuvo ligado a la vida y las costumbres de su pueblo, convirtiéndose con el paso de los años en uno de los personajes más recordados de la cultura teruelense.

Durante su juventud prestó el servicio militar obligatorio en el Batallón Colombia, precisamente la unidad de la que partió el contingente de soldados colombianos enviado a combatir en la Guerra de Corea. Durante su servicio militar perdió un ojo, que posteriormente fue reemplazado por uno de vidrio. Esta particularidad le valió entre sus amigos y coterráneos el apodo de “El Tuerto Gilberto”, expresión que él llevaba con naturalidad y que nunca le incomodó.

En su vida familiar compartió su camino con una extraordinaria mujer, doña Marcelina Silva, reconocida por ser una mujer empresaria, luchadora y trabajadora. Juntos conformaron un hogar del que nacieron ocho hijos, entre ellos Sandra Carola Pérez Silva, quien años más tarde fue elegida alcaldesa por voto popular, dejando también una huella importante en la vida pública de su municipio.

Gilberto fue un hombre de espíritu bohemio, amante de la música y de las reuniones donde las canciones, las historias y la alegría eran protagonistas. Durante varios años vivió en Ibagué, donde se dedicó a tocar y a recorrer diferentes pueblos del Tolima, llevando consigo su música y su particular manera de interpretar la vida. Sin embargo, su vínculo con Teruel permaneció intacto y finalmente regresó a su querido terruño.

Es considerado por muchos como uno de los bohemios más destacados y uno de los mejores compositores de Teruel. En una etapa de su vida logró encaminarse hacia la composición y la recopilación de canciones inspiradas en su tierra, la paz, el amor y, en ocasiones, la picardía propia de la cultura popular. Su obra se convirtió así en una forma de contar y conservar las costumbres y la identidad de su pueblo.

Entre sus composiciones más recordadas se encuentran “La chiva de Chorote”, “El loco”, “Entre lomas” y “El pichirilo de mi mujer”, obras que reflejan su particular estilo y su capacidad para convertir personajes, lugares y situaciones cotidianas en canciones. Algunas de sus composiciones también fueron grabadas durante el gobierno departamental de Jaime Lozada. Entre ellas estuvieron piezas sentimentales como el bolero “Y siempre te perdí” y el bambuco “La cosecha”, aunque, según quienes conocieron su obra, algunos arreglos las transformaron en temas tropicales bailables, alejándolas de la intención musical original del compositor.

En sus últimos años, Gilberto encontró tranquilidad en una pequeña finca ubicada muy cerca de la zona urbana de Teruel. Allí construyó un balneario con una agradable piscina de aguas cristalinas. Inicialmente la bautizó “La Patarribiada”, pero posteriormente decidió darle un nombre más poético y representativo: “Entre lomas”, un nombre que terminó convirtiéndose en parte de su legado.

En aquel lugar, rodeado de la naturaleza de su querido Teruel y de los recuerdos que marcaron su vida, pasó sus últimos años. Gilberto Pérez falleció el 11 de agosto de 2009, dejando tras de sí una historia marcada por la música, la bohemia, la composición y el profundo amor por su tierra.

Hoy, su nombre permanece en la memoria de quienes lo conocieron y de quienes reconocen en sus canciones una parte de la identidad de Teruel. Gilberto Pérez no solo compuso canciones: convirtió en música los paisajes, las historias, las alegrías y las particularidades de su terruño.

“De izquierda a derecha, aparecen en la fotografía: Marcelina Silva, Gilberto Pérez y Arminda Salazar.

RAICES RETIREÑAS En esta segunda oportunidad relatamos la biografía de un personaje popular de quien en vida se llamó Gu...
09/09/2026

RAICES RETIREÑAS

En esta segunda oportunidad relatamos la biografía de un personaje popular de quien en vida se llamó Guillermo Penagos Montilla.

Guillermo Penagos Montilla , conocido cariñosamente por los habitantes de su pueblo como “Zapatico”, nació el 15 de febrero de 1924. Fue el segundo de seis hermanos, hijo de Bernardino Penagos y Aurelia Montilla Pascas.

Sus padres fueron personas de origen humilde que dedicaron toda su vida a un antiguo oficio del campo. Bernardino Penagos y Aurelia Montilla Pascas vivían de trabajar los cueros de las vacas, que preparaban y utilizaban para elaborar rejos y cujas, elementos necesarios para las labores de aquella época. De este trabajo obtenían el sustento diario para mantener a su familia, en una vida marcada por el esfuerzo, la sencillez y las necesidades económicas. Aurelia, además de esto a través de los años quedó completamente invidente y quien siempre vistiera de negro.

Guillermo perteneció a una generación marcada por las dificultades económicas y, debido a la extrema pobreza de su familia, tuvo que comenzar a trabajar desde muy niño. Con el paso de los años se convirtió en uno de los hombres que ejercieron durante más tiempo el oficio de leñador del pueblo, una labor que llegó a ser parte fundamental de su vida y de la cotidianidad de aquella época.

Durante muchos años cargó los pesados bultos de leña sobre sus propios hombros. Posteriormente, cuando recibió su primer burro, pudo continuar realizando su trabajo con la ayuda del animal. Aquel burro, al que llamó Pavito, le fue regalado por el entonces agente de policía Gelmo Medina. Desde entonces, Guillermo recorría los caminos y las calles acompañado también por su inseparable perro Capitán.

Para Guillermo, Pavito y Capitán no eran simplemente animales de compañía o de trabajo; los consideraba como si fueran sus propios hijos. Les hablaba, los aconsejaba y los regañaba como si pudieran comprender cada una de sus palabras. Era frecuente escucharlo reprender a Pavito cuando caminaba por el centro de la calle, advirtiéndole sobre el peligro de ser atropellado por algún vehículo. También reprendía a Capitán cuando ladraba a las reses, pues decía que el perro salía corriendo y terminaba provocando que los animales lo embistieran a él.

Estas escenas quedaron grabadas en la memoria de quienes tuvieron la oportunidad de conocerlo y se convirtieron en parte de las anécdotas que todavía se recuerdan de “Zapatico”.

Su situación económica fue siempre muy humilde. Tanto así que, cuando murió su primer burro, los habitantes del pueblo se solidarizaron con él y realizaron recolectas para ayudarlo a conseguir otro animal que le permitiera continuar con su trabajo.

Guillermo también fue reconocido por su profunda devoción religiosa. Era un hombre muy piadoso y respetuoso de las tradiciones de la Iglesia. Durante el Jueves y Viernes Santo se le veía participando en las procesiones con el sombrero en la mano y caminando agachado, en actitud de recogimiento. Durante estos actos religiosos evitaba distraerse conversando con otras personas, pues prefería permanecer concentrado en su fe y acompañar a Cristo y a la Virgen.

Las celebraciones parroquiales del 2 de febrero y del 15 de agosto también tenían un significado especial para él. Las reconocía perfectamente y las respetaba solemnemente, hasta el punto de abstenerse de salir a leñar durante aquellas fechas.

El oficio de leñador, que Guillermo ejerció durante prácticamente toda su vida, fue desapareciendo con el tiempo. La llegada del gas domiciliario y la creciente deforestación de los bosques cercanos a la zona urbana hicieron que esta antigua labor perdiera poco a poco su razón de ser. Por esta razón, “Zapatico” es recordado como uno de los últimos leñadores del pueblo que sobrevivió a este tradicional oficio.

Guillermo Penagos falleció el 6 de septiembre de 2011 al lado de su sobrina y su cuñada que vieron hasta el último momento de su vida, dejando tras de sí el recuerdo de una vida sencilla, marcada por el trabajo, la pobreza, la fe y el amor hacia sus animales. No fue un hombre de grandes riquezas materiales, pero sí dejó una huella profunda en la memoria de quienes lo conocieron.

Hoy, la historia de “Zapatico” permite recordar una época del pueblo en la que hombres como él recorrían sus caminos cargando leña, acompañados de sus animales y enfrentando con dignidad las dificultades de la vida. Su historia, al igual que la de sus padres, forma parte de la memoria de una generación que sobrevivió gracias a oficios tradicionales y al trabajo diario de aquella época.

Fuente: relato y recuerdos de su sobrina.

RAÍCES RETIREÑASEn esta oportunidad relatamos la biografía de quien en vida se llamó Ricardo María de la Paz Pastrana.Ri...
06/09/2026

RAÍCES RETIREÑAS

En esta oportunidad relatamos la biografía de quien en vida se llamó Ricardo María de la Paz Pastrana.

Ricardo María de la Paz Pastrana nació el 7 de febrero de 1875, hijo de Gabino Pastrana y Maria de Jesús Bonilla. Su vida transcurrió en una época de grandes cambios, dejando tras de sí una historia familiar que hoy permanece en la memoria de sus descendientes.

En sus primeros años de vida familiar contrajo matrimonio con Indalecia Zambrano. De esta unión nacieron siete hijos: Marceliano, Leoncio, Ananías, Braulia,Rosa Elena, Elvia y Tirso Pastrana Zambrano.

La vida, sin embargo, le presentó una difícil prueba. Indalecia falleció a consecuencia de alumbramiento en el Caquetá, dejando a sus hijos todavía muy pequeños y a Ricardo con la responsabilidad de velar por ellos y sacar adelante a su familia. Aquella pérdida marcó profundamente su historia y la de sus hijos.

Con el paso de los años, ya en su vejez, Ricardo conoció a Soledad García, una mujer con quien decidió compartir sus últimos años. Contrajeron matrimonio el 15 de julio de 1942, en Neiva, Huila. Pero de esta unión no tuvo descendencia.

Sus últimos años estuvieron acompañados de grandes dificultades físicas. Perdió la vista y sufrió una condición que le impedía caminar con normalidad, hasta quedar prácticamente inmovilizado. A pesar de ello, su vida continuó siendo un referente para su familia.

Ricardo María de la Paz Pastrana falleció el 27 de abril de 1958, dejando una familia numerosa y, sobre todo, un legado que fue mucho más allá de su tiempo: el recuerdo de un hombre que enfrentó las dificultades de la vida, sostuvo a su familia y dejó en sus descendientes una parte de su historia y de sus raíces.

Fuente: Relato y recuerdos familiares compartidos por una de sus nietas.

Esta fotografía nos lleva al Teruel de los años 50’s, mostrando la Carrera 4.ª, cuando sus calles aún eran empedradas y ...
30/08/2026

Esta fotografía nos lleva al Teruel de los años 50’s, mostrando la Carrera 4.ª, cuando sus calles aún eran empedradas y las tradicionales casas de bareque pintadas con cal y techos de palmicha daban vida al pueblo.

Al fondo se observa una bestia de carga, uno de los principales medios de transporte de aquella época. También se distinguen los potreros de la finca El Toty y, más allá, la meseta del municipio de Íquira.

Una imagen que guarda la memoria de un Teruel sencillo, tradicional y lleno de historia, y que hoy nos permite recordar cómo eran sus calles y paisajes hace más de siete décadas.

¿Tienes anécdotas, historias de tus abuelos, fotografías o documentos antiguos de Teruel? Compártelos por esta página y juntos seguiremos conservando y mostrando la historia de nuestro terruño. 🌿📜.

Esta fotografía, perteneciente a la memoria histórica de Teruel, Huila, durante la década de 1950, muestra un paisaje de...
26/08/2026

Esta fotografía, perteneciente a la memoria histórica de Teruel, Huila, durante la década de 1950, muestra un paisaje del municipio en una época en la que predominaban las construcciones sencillas y los espacios abiertos.

En el centro de la imagen sobresale el gran árbol de caracolí, uno de los elementos más representativos de la fotografía. Su gran tamaño y presencia en medio del espacio público permiten imaginar la importancia que pudo tener dentro de la vida cotidiana de los habitantes de aquella época.

Alrededor se observan varias edificaciones de arquitectura tradicional, de paredes claras y techos sencillos, junto con algunas personas reunidas en los alrededores. Al fondo aparecen las montañas que rodean a Teruel, acompañadas de la vegetación característica de la región.

La fotografía constituye un valioso testimonio de la historia de Teruel, porque permite recordar cómo era el municipio durante los años 50, sus espacios, sus construcciones, su paisaje y la vida cotidiana de sus habitantes.

En el marco de los 60 años de nuestras tradicionales Fiestas Sanpedrinas, rendimos homenaje a las generaciones que han m...
11/06/2026

En el marco de los 60 años de nuestras tradicionales Fiestas Sanpedrinas, rendimos homenaje a las generaciones que han mantenido viva la alegría, el folclor, la música y las costumbres de nuestro pueblo. Que esta celebración sea un encuentro de orgullo, identidad y tradición, donde recordemos nuestras raíces y fortalezcamos el legado cultural que nos une.

¡Teruel los espera para seguir escribiendo juntos la historia de nuestras queridas fiestas sanpedrinas!

Así se vería a color la majestuosa fotografía panorámica del año 1930, cuando Teruel aún era conocido como El Retiro: un...
01/04/2026

Así se vería a color la majestuosa fotografía panorámica del año 1930, cuando Teruel aún era conocido como El Retiro: un pequeño pueblo rodeado de verdes montañas, con sus casas de tonos cálidos, caminos de tierra iluminados por el sol y la imponente iglesia colonial destacándose en el corazón del paisaje. Una escena llena de vida y tradición que permite imaginar cómo latía este rincón en sus inicios, conservando la esencia de un pasado tranquilo y lleno de historia.
Gracias Sergio leguizamo por la restauración de la fotografía

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Calle 4
Teruel

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Domingo 9am - 5pm

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