La Facultad de Minas es una de las instituciones con más antigüedad y trascendencia en el país, sus colecciones de minerales y su gabinete han tenido una importante trayectoria. Actualmente cuenta con una de las colecciones de minerales, más completas y más antiguas del país. El Museo de la Facultad de Minas comenzó hace unos 100 años, como un gabinete de mineralogía, utilizando para el estudio de
sus minerales a los estudiantes de la entonces llamada Escuela Nacional de Minas. Esta trayectoria empezó con un trabajo de recolección, compra, intercambio y donación de diversas piezas de Colombia y de otras partes del mundo, sin embargo este trabajo ha tenido múltiples altibajos debidos principalmente a las condiciones históricas, políticas y económicas por las que el país ha atravesado en sus diferentes períodos. Además de ello, no se sabe con certeza cuando dejó de ser un gabinete de mineralogía dedicado únicamente al estudio de los minerales por parte de los estudiantes de la Facultad de Minas para convertirse en un centro interinstitucional que no sólo recibía visitas de otros centros educativos, sino que también hacía donaciones de colecciones a Escuelas, Colegios y Universidades. La primera clasificación y descripción del catálogo de las colecciones fue realizada por el profesor Gerardo Botero. En ésta se indexaba una colección de rocas y fósiles que Botero donó y recolectó a través de sus viajes por gran parte del territorio colombiano y que sirvieron de apoyo a la enseñanza. Para ese entonces, la colección contaba ya con materiales importantes como las rocas colectadas por el geólogo alemán Emil Grosse, quien vino a Antioquia a comienzos del siglo XX, invitado por la comisión científica permanente, el Ferrocarril de Antioquia y la Gobernación, para trabajar en el suroeste antioqueño haciendo el levantamiento geológico de esa zona y realizando el calculo de reservas de carbón de la Formación Amaga. La colección Botero y la colección Grosse no están exhibidas pero se conservan, en la bodega del Museo. También se preservan otros textos inéditos de autoría de Gerardo Botero, que hacen referencia a temas tan diversos como la historia de la geología en Colombia, observaciones sobre la fauna en Valle de Aburrá e investigaciones y muestras sobre fundición que más tarde se aplicarían a la fabricación del horno de la empresa de vidrios PELDAR. El Museo cuenta con otras interesantes colecciones que corresponden a equipos antiguos (microscopios, brújulas, martillos, teodolitos etc), correspondencia del profesor Botero, documentos inéditos, textos de clase, secciones delgadas (para ver al microscopio), mapas y carteras de campo, las cuales se encuentran también sin exhibir. En 2001 fue aprobado el proyecto de integración de diversas colecciones de rocas, fósiles y equipos antiguos repartidos en los laboratorios de la Facultad, a la colección de minerales del entonces Museo de Mineralogía, Salón Tulio Ospina. Dicha integración se dio a partir de la ampliación conceptual del museo de Mineralogía y por tanto se hizo necesario la modificación del nombre a Museo de Geociencias, nombre con el que se le conoce actualmente.