27/04/2026
El mundo pasa por momentos de violencia contra la vida y nuestro país no es ajeno a ello. Cada muerte* de un ser humano sin importar en donde ocurra nos debe importar pues tenemos en común la humanidad que compartimos.
Aunque entiendo las emociones tristes que atravesamos como colombianos, me duele mucho y me entristece ver como una manifestación de paz como la que hice en un vídeo de una marcha esta mañana en puede traer tanta violencia y señalamientos injustos y desatar palabras tan horribles como las que se dicen de manera irresponsable.
Les hago un llamado a desarmar los corazones y no alimentar la violencia simbólica, los señalamientos graves que en países como el nuestro pueden cobrar vidas y a ser responsables con las palabras que emitimos contra los otros.
Todos somos hijos de una misma tierra, no permitamos que la violencia que se promueve desde microfonos y partidos políticos siga llenando de cosas feas nuestros corazones.