Aquí, las colecciones no son sólo exhibiciones, sino una "biblioteca de la naturaleza" que conecta con la diversidad biocultural de Colombia. Hace cuatro décadas, un edificio llamado la "Casita de la Vida" funcionaba como un escenario educativo para niños del Instituto Pedagógico Nacional. Con el tiempo, debido a los daños ocasionados por un fuerte temblor, quedó en desuso, convertido en un depósi
to. Sin embargo, en 1974, una nueva vida comenzó a fluir en sus paredes cuando se transformó en el Museo de Historia Natural, enfocado en la enseñanza de la biología y además, actualmente se considera patrimonio arquitectónico y material de Bogotá. Este museo tiene una visión clara: ser un espacio no convencional para la enseñanza y el aprendizaje de lo vivo, destinado a personas de todas las edades. Aquí, las colecciones no son sólo exhibiciones, sino una "biblioteca de la naturaleza" que nos conecta con la diversidad biocultural de nuestro país. Dentro de sus paredes, se albergan tesoros biológicos: hongos, mariposas, insectos acuáticos, bacterias, rocas, fósiles y un herbario. Estas colecciones no pretenden ser exclusivamente “vitrinas de curiosidades", sino “bases de datos vivas” que registran información ecológica, etológica, geográfica y ambiental.. Sirven como fuentes de conocimiento para diversas instituciones y son una herencia para las generaciones futuras, un aporte al patrimonio biocultural de nuestros territorios. El museo tiene un componente activo de investigación biológica y educativa, por ejemplo, hay especies nuevas de mariposas descubiertas para Colombia
El Museo de Historia Natural de la Universidad Pedagógica Nacional, no se ve a sí mismo como un fin, sino como un medio para comprender los misterios de la naturaleza y, especialmente, los impactos que los seres humanos ejercemos en los ecosistemas. Este escenario se propone como "museo vivo": un espacio participativo y experiencial, una plataforma para las comunidades, tanto en la academia como en los territorios, donde el conocimiento y los saberes son propiciados de manera colectiva y colaborativa. Es por ello que mediante la “transmediación del museo”, la narrativa, los contenidos, las exposiciones y las actividades que se desarrollan allí, trascienden la función clásica de transmisión del conocimiento pasiva y unidireccional, desde la academia a las comunidades. Por el contrario, ofrece una relación más horizontal y participativa, apoyada por diversos medios y tecnologías, como la realidad virtual, aumentada y mixta, la geolocalización, y las plataformas virtuales que ofrecen la web, el metaverso y las redes sociales.
+ Promover la sensibilización, hacia el cuidado y protección de la vida y los territorios.
+ Propender hacia un “museo vivo”, abierto, inclusivo, participativo, ligado a los territorios.
+ Generar experiencias divertidas, lúdicas, dinámicas, memorables y sorprendentes.
+ Proponer al ARTE como un dinamizador de procesos culturales y científicos, como una interfaz entre la ciencia
y la apropiación de la ciencia por las comunidades.
+ Establecer la relevancia de la mujer en la historia de la ciencia y la educación.
+ Transmitir la importancia de debatir, discutir y aportar a la cultura científica, a partir del descubrimiento de la
Historia Natural, desde la interculturalidad y el pluralismo epistemológico.
+ Promover una actitud “prosumista”, para lograr la construcción colaborativa y participativa de las colecciones
vivas del museo.
+ Proponer en los visitantes del museo, un “juego de roles”, para que asuman la posición de científicos,
investigadores, profesores, artistas, ¡y se diviertan haciéndolo!.