Ninhue Tus Raíces

Ninhue Tus Raíces Pagina dedicada a la historia de la comuna de Ninhue, y su gente

✴️ ROSTROS QUE CUENTAN HISTORIAS ▪️  Don JUAN ÁLVAREZ VÁSQUEZ  El Último Domador de Cerro Ninhue    En el corazón de Nin...
30/08/2026

✴️ ROSTROS QUE CUENTAN HISTORIAS

▪️ Don JUAN ÁLVAREZ VÁSQUEZ

El Último Domador de Cerro Ninhue

En el corazón de Ninhue, donde el polvo de los caminos se mezcla con el olor a leña húmeda y el canto de los gallos despierta las madrugadas, vive todavía don Juan Álvarez. Hombre de campo, de manos curtidas y mirada tranquila, conocido por generaciones como domador de novillos y potrillos indómitos en las fiestas tradicionales del pueblo.

Su modesta vivienda permanece silenciosa al costado del camino hacia el Cerro Ninhue, rodeada de cercos antiguos, boldos y espinos que parecen custodiar su historia. Allí, entre aperos gastados, monturas de cuero envejecido y perros hechados al sol, Juan continúa viviendo como siempre: sencillo, austero y profundamente unido a la tierra.

En las medialunas improvisadas y en las fiestas campesinas, cuando aparecía un novillo arisco o un potrillo imposible de montar, bastaba escuchar el anuncio de su nombre para que la gente se acercara al ruedo.

Muchas veces cayó al suelo. Más de una cicatriz quedó marcada en sus brazos y en su espalda. Pero nunca abandonó el oficio.

Durante las fiestas de Ninhue, entre cuecas, ramadas y olor a empanadas recién horneadas, su figura se volvió parte del paisaje humano del pueblo. Los niños crecieron viéndolo montar, y los mayores lo saludaban con respeto.

Hoy aunque los años han encorvado un poco su espalda y el silencio acompaña mas seguido sus tardes, don Juan sigue allí, camino al cerro, observando el movimiento del campo como quien conversa con el tiempo.

Porque hombres como Juan Álvarez no desaparecen realmente. Permanecen en la memoria de los pueblos, en las historias contada junto al fuego, en el eco de las fiestas campesinas y en el polvo que levantan los caballos al amanecer.

Fotografía don Juan Álvarez, hombre de campo y símbolo de las tradiciones campesinas de Ninhue.
Desde el Cerro Ninhue, su historia mantiene viva la memoria y el patrimonio rural de nuestra tierra.

De Archivo Patrimonial “Ninhue tus Raíces”

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✴️  EL CARNAVAL DE VERANO DE NINHUE▪️ Si fuera posible volver a ese verano…              Si fuera posible volver a ese v...
27/08/2026

✴️ EL CARNAVAL DE VERANO DE NINHUE

▪️ Si fuera posible volver a ese verano…

Si fuera posible volver a ese verano de 1986, cuando el aire olía a esperanza y el pueblo entero de Ninhue parecía despertarse con un nueva luz, quizás veríamos el instante exacto en que nació algo que no cabía en un solo día, ni en una sola generación: el Carnaval de Verano.

No fue solo una idea. Fue un latido colectivo. Fue la voluntad sencilla y profunda de un pueblo que decidió encontrarse consigo mismo, reconocerse en sus calles, en su plaza, en sus rostros.

Y así, con el paso del tiempo, aquel verano inicial se transformó en tradición.

Los años no lo borraron; al contrario lo hicieron más grande. Porque cada verano que llegaba no repetía el anterior: lo renovaba. La juventud encendía la música nueva, las familias traían su memoria viva, y los niños aprendían, sin saberlo, que estaban heredando algo más que una fiesta: estaban heredando pertenencia.

Durante más de treinta años, Ninhue se vistió de colores que no se compraban, sino que se construían en las manos de vecinos. Carros alegóricos hechos con esfuerzo, risas que se mezclan con el polvo de las calles, noches donde la plaza se convertía en el corazón palpitante del pueblo.

Y en cada edición, sin excepción, ocurría los mismos: la gente se encontraba.

Se encontraban los que se habían ido y volvían solo para ese verano.

Se encontraban los que crecieron juntos y ahora traían a sus hijos.

Se encontraban las historias antiguas con las nuevas, sin competir, sólo abrazándose.

Porque cada Carnaval no era solo celebración. Era memoria viva. Era identidad caminando entre la multitud.

Hoy, cuando el tiempo ha pasado y los ecos parecen más suaves, queda algo que no se ha ido: el recuerdo.

Y el recuerdo tiene una fuerza particular… no se apaga. Se guarda. Se transmite. Se cuenta.

A así, aunque los tambores ya no suenen como antes, aunque las luces ya no iluminen la plaza en aquellas mismas noches, el Carnal de Verano de Ninhue sigue existiendo donde siempre ha vivido: en la memoria de su gente.

Porque hay cosas que no terminan.

Solo se transforman en historia.

Fotografía: Verano de 1986, primer Carnaval de Verano, candidatas a Reina del Carnaval, Marta María Arroyo y Cecilia Fernández.

Fotografía del Archivo Patrimonial de “Ninhue tus Raíces”.

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✴️ LOS CHUPALLEROS DE NINHUE ▪️ Cuando la plaza de Chillán se llenaba de campo   Durante la década de 1970, la Plaza Sar...
24/08/2026

✴️ LOS CHUPALLEROS DE NINHUE

▪️ Cuando la plaza de Chillán se llenaba de campo

Durante la década de 1970, la Plaza Sargento Aldea de Chillán se transformaba en un verdadero punto de encuentro para los artesanos de Ninhue y para quienes llegaban desde distintos lugares de Chile en busca de uno de los productos más característicos de los campos de Ñuble; la chupalla.

Desde distintos sectores de la comuna, los chupalleros emprendían el viaje de madrugada hacia la ciudad. El recorrido se hacía en las recordadas”micros” de don Osvaldo Andrades, de don Hugo Figueroa y don Zenobio, donde el viaje adquiría casi la forma de una pequeña feria ambulante. Junto a los pasajeros viajaban las chupallas terminadas, las cuelchas, aves, corderos y toda clase de bultos y productos del campo que sus habitantes llevaban hasta Chillán para vender o intercambiar.

Al llegar a la Plaza Sargento Aldea comenzaba otra jornada. Los artesanos instalaban sus productos y, poco a pocos, el lugar se convertía en un concurrido mercado de sombreros de paja, tejidos con paciencia y oficio por manos campesinas. Hasta allí llegaban compradores provenientes de diversas partes de Chile, muchos de ellos comerciantes que adquirían grandes cantidades para luego distribuirlas en otras ciudades del país.

Fue una época de particular auge para la artesanía de la chupalla. La demanda convirtió este tradicional producto campesino en un importante fuente de ingresos para numerosas familias de Ninhue, vinculando directamente el trabajo de los artesanos de la comuna con mercados que iban más allá de sus límites.

Aquellas madrugadas, con la “micro” cargada de pasajeros y productos del campo, forman parte de una memoria que hoy permite imaginar el movimiento de aquellos años: Ninhue todavía profundamente campesino, sus artesanos viajando con sus creaciones y la Plaza Sargento Aldea convertida, por unas horas, en una extensión de los campos de Ñuble.

Fotografía: Chupalleros de Ninhue en la Plaza Sargento Aldea de Chillán, en la década de 1970, ofreciendo sus productos a compradores de distintos puntos de país.

Créditos fotografía revista “La Silla del Sol”.

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✴️ UNA CALLE EN LA MEMORIA       ▪️ La antigua Arturo Prat Sur    Hubo un tiempo en que recorrer la calle Arturo Prat er...
21/08/2026

✴️ UNA CALLE EN LA MEMORIA

▪️ La antigua Arturo Prat Sur

Hubo un tiempo en que recorrer la calle Arturo Prat era también caminar por la memoria de Ninhue. Hasta antes del 27 de febrero de 2010, esta antigua arteria del pueblo conservaba buena parte de aquella fisonomía rural que durante generaciones caracterizó a la localidad: casas de adobe, techumbres de teja colonial y fachadas que, más que simples construcciones, parecían formar parte de una antigua postal de pueblo.

Por su ubicación y su carácter, Arturo Prat podía considerarse una de las principales calles del pueblo y, al mismo tiempo, uno de los espacios donde mejor se reconocía aquella imagen de un Ninhue campesino y tradicional. Para quienes vivieron esos años, recorrerla era encontrarse con una arquitectura que hoy adquiere un valor patrimonial aún mayor, precisamente porque gran parte de ella ya no existe.

Hoy, al mirar fotografías de aquella calle anterior al terremoto, resulta inevitable detenerse en sus detalles: las tejas envejecidas por los años, los gruesos muros de adobe y las fachadas sencillas que daban cuenta de una arquitectura nacida de la tradición local.

Fotografía: la calle Arturo Prat antes del 27 de febrero de 2010, permanece hoy como una memoria detenida en el tiempo: una antigua postal de Ninhue que el terremoto transformó, pero que la fotografía y el recuerdo todavía permiten volver a recorrer.

Fotografía del Archivo “Ninhue tus Raíces”.

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✴️ EL CANTO DEL AGUA▪️ Las Lavanderas del Estero Ninhue    Desde los primeros años de la Villa de Ninhue, creada en el s...
20/08/2026

✴️ EL CANTO DEL AGUA

▪️ Las Lavanderas del Estero Ninhue

Desde los primeros años de la Villa de Ninhue, creada en el siglo XVIII, el agua marcó el ritmo de la vida cotidiana. Mucho antes que existieran las cañerías y el agua potable llegará a las viviendas, el estero Ninhue era el corazón del naciente poblado. Sus aguas, alimentadas por las vertientes que nacían en el cerro Ninhue, descendían cristalinas durante gran parte del año, entregando no solo sustento a los cultivos y los animales, sino también un espacio de encuentro para las familias.

En el lecho del estero sobresalían grandes piedras planas, pulidas por el paso constante del agua y de los años. Aquella rocas, moldeadas por la naturaleza, se convirtieron en improvisados lavaderos donde las lavanderas apoyaban las prendas antes de golpearlas con las paletas. El sonido seco de la madera contra la tela se mezclaba con el murmullo del agua y el canto de los pájaros, formando una melodía que durante generaciones fue inseparable del paisaje de Ninhue.

Lavar la ropa era mucho más que una tarea doméstica. El estero era también un lugar de encuentro. Mientras restregaban camisas, sábanas y mantas, la vecinas conversaban sobre cosechas, los nacimientos, los matrimonios y las dificultades de la vida diaria. Allí circulaban las noticias antes que llegaran por carta; allí se compartían consejos, remedios caseros y palabras de consuelo. Entre risas y confidencias, el trabajo se hacía mas llevadero, fortaleciendo los lazos de una comunidad donde todos se conocían.

Durante buena parte del siglo XIX e inicios del XX, está escena se repitió casi sin cambios. Las viviendas carecían de agua potable, por lo que cada necesidad cotidiana dependía del estero: lavar la ropa, recoger agua para la casa o riego.

Las antiguas piedras del estero aún conservan el silencio de aquellas jornadas y recuerdan el esfuerzo de generaciones de mujeres cuya labor cotidiana contribuyó al bienestar de sus familias y de toda la comunidad. Rescatar su historia es también valorar una parte esencial de la identidad de la Villa de Ninhue.

Fotografía: Estas piedras aún guardan el eco de las paletas las conversaciones y el esfuerzo silencioso de las lavanderas que hicieron del estero Ninhue un espacio de trabajo y comunidad.

Fotografía del Archivo Patrimonial de “Ninhue tus Raíces”.

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✴️ EL ALMACÉN DEL PUEBLO ▪️Don “Luchito Tassara”,  donde Ninhue encontraba de todo.              En la memoria de Ninhue...
17/08/2026

✴️ EL ALMACÉN DEL PUEBLO

▪️Don “Luchito Tassara”, donde Ninhue encontraba de todo.

En la memoria de Ninhue, los antiguos almacenes ocupan un lugar especial. Eran muchos más que lugares donde comprar, constituían verdaderos puntos de encuentros, espacios donde se cruzaban las noticias del pueblo, las conversaciones cotidianas y las necesidades de las familias. Entre ellos destacó, el “Almacén Tassara”, perteneciente a don Luis Tassara Andrades, integrante de una tradicional familia vinculada por generaciones al comercio local.

Ubicado en la calle principal del pueblo, el Almacén Tassara era, uno de los principales centro de abastecimiento de Ninhue. Al ingresar, el visitante podía encontrarse con un verdadero cuanto hay: alimentos, bebidas, artículos de ferretería, licores, productos de librería y hasta medicamentos y artículos propios de una botica. Era uno de esos negocios donde parecía haber espacio para todo.

Su distribución tenía algo de “bazar turco” como solían decir algunos vecinos. Los productos aparecían por todos lados, acomodados en estanterías, mostradores y rincones, aprovechando cada espacio disponible. Y si alguien llegaba buscando un producto que no estaba, no necesariamente significaba que no se vendiera allí. Bastaba con preguntar. Don Luis tomaba nota y, muchas veces, a la semana siguiente aquel artículo ya estaba disponible.

Pero el almacén Tassara era también parte de una antigua forma de comercio basada en la confianza: “el fiado”. Las compras se anotaban cuidadosamente en una libreta y se pagaban a fin de mes. Era, en cierto modo, la tarjeta de crédito de aquellos años, pero respaldada por la palabra y la confianza entre vecinos.

Porque la historia de Ninhue también se construyó detrás de aquellos mostradores, entre sacos, botellas, herramientas, cuadernos, medicamentos y alimentos, pero sobre todo entre comerciantes y vecinos que se conocían por su nombre y confiaban unos de otros.

Don Luis Tasaara Andrades y su almacén forman parte de esa memoria cotidiana que, aunque sencilla, constituye una de las expresiones más auténticas del patrimonio social humano de Ninhue.

Fotografía: El Almacén Tassara en la calle principal de Ninhue, durante los ‘80. En su frontis se observan parte de los productos ofrecidos al público, testigos de un comercio tradicional donde se podía encontrar desde alimentos y bebidas hasta artículos de ferretería, librería y botica. Un rincón cotidiano de aquel Ninhue que permanece en la memoria de sus vecinos.

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✴️ UN PUEBLO LLAMADO NINHUE▪️Que se fue quedando en las      fotografías         Hubo un Ninhue que parecía detenido en ...
14/08/2026

✴️ UN PUEBLO LLAMADO NINHUE

▪️Que se fue quedando en las
fotografías

Hubo un Ninhue que parecía detenido en el tiempo. Un Ninhue de la década de los años 80, cuando las calles todavía eran de tierra y el polvo se levantaba suavemente al paso de una carreta, una bicicleta o algún automóvil que cruzaba el pueblo.

Las casas, muchas de ellas construidas en adobe, se alineaban junto a la calle con sus largos corredores y sus antiguas tejas coloniales. Bajo aquellos corredores transcurría buena parte de la vida cotidiana: allí se conversaba con los vecinos, se esperaba el paso de alguien conocido, se protegía uno del sol del verano y se contemplaba, sin apuro, cómo transcurría la jornada.

Ninhue conservaba entonces un aire de pueblo antiguo de la zona centro-sur de Chile. Había en sus calles una sencillez que hoy parece extraordinaria. Las fachadas de adobe, los corredores, los patios interiores, los tejados y las puertas de madera hablaban de una arquitectura heredada de otras generaciones, cuando las casas se construían pensando en durar y en convivir con el paisaje.

Era un pueblo de paso cansino. Las mañanas comenzaban lentamente y las tardes parecían alargarse entre conversaciones, compras, encuentros y saludos; todos parecían conocerse y, de alguna manera, todos formaban parte de una misma historia.

Quizás por eso recordar aquel Ninhue no es solamente mirar hacia atrás. Es reencontrarse con una forma de vida que hoy constituye parte de nuestro patrimonio inmaterial. Porque el patrimonio no está únicamente en una antigua casona, en una iglesia o en una calle; también vive en las costumbres, en los sonidos, en las conversaciones y en la memoria de quienes habitaron esos lugares.

Hoy, cuando muchas de aquellas casas han desaparecido o han cambiado su fisonomía, evocarlas es también un acto de memoria.

Porque hubo un tiempo en que Ninhue caminaba despacio.

Y quizás precisamente en esa lentitud estaba parte de su encanto.

Ninhue, memoria viva de un pueblo que todavía habita en nuestros recuerdos.

Fotografía; Calle Arturo Prat, Ninhue, año 80: calles de tierra, casas de adobe y corredores que miraban hacia la vida de pueblo.

Fotografía del Archivo Patrimonial de “Ninhue tus Raíces”.

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✴️ LOS CORREDORES DE LA MEMORIA ▪️Casonas, tradiciones y memoria de una época  Hubo un tiempo en que las antiguas casona...
10/08/2026

✴️ LOS CORREDORES DE LA MEMORIA

▪️Casonas, tradiciones y memoria de una época

Hubo un tiempo en que las antiguas casonas patronales dominaban el paisaje rural con su presencia serena y majestuosa. Eran construcciones levantadas con gruesos muros de adobe, amplios corredores sostenidos por pilares de madera y techumbres cubiertas con tejas coloniales que el paso de los años iba tiñendo de musgos y recuerdos. Más que simples viviendas, eran el corazón de la vida campesina, testigos silenciosos de generaciones que encontraron entre sus muros abrigo, trabajo y pertenencia.

Durante los largos inviernos, cuando la lluvia caía sin descanso y el viento recorría los campos con fuerza, aquellos corredores protegían a familias, trabajadores y visitantes. Bajo sus aleros se resguardaban las cosechas, los aperos de labranza y los animales menores, mientras el aroma de la leña encendida escapaba de las chimeneas, anunciando el calor del hogar.

En verano, cuando el sol castigaba la tierra con un calor agobiante, los gruesos muros de adobes se convertían en un refugio invaluable. En el interior de las casonas reinaba una frescura que aliviaba las jornadas mas intensas, mientras los corredores ofrecían sombra para conversar, descansar o contemplar el lento transcurrir de la vida rural.

Cada rincón guardaba una historia: el sonido de las carretas llegando al patio, las reuniones familiares, las celebraciones, las cosechas abundantes y también los momentos difíciles. Aquellas casonas eran el escenario donde se escribía la historia cotidiana del campo chileno.

En las comuna de Ninhue estas grandes casonas patronales se recuerdan en las haciendas de San Agustín de Puñual, Lircay, Panguilemu, Chimilto, Renquil, Llohué, Coroney, Collipeumo, Curahuén y San Antonio.

Hoy, las pocas casonas patronales que aún permanecen en pie son verdaderos monumentos a la memoria rural. Sus corredores siguen contando historias al viento, sus tejas coloniales conservan la huella de la lluvia y el sol, y sus muros de adobe evocan la sabiduría de quienes supieron construir en armonía con la tierra.

Fotografía: Un antiguo corredor de una casona colonial, San Agustín de Puñual en 1950, donde el tiempo parece caminar entre muros de adobe, pilares de madera y tejas centenarias.

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✴️ GALERIA DE EX ALCALDES▪️ Cuando la historia encontró sus       rostros         Hace 35 años, en el marco de la conmem...
08/08/2026

✴️ GALERIA DE EX ALCALDES

▪️ Cuando la historia encontró sus
rostros

Hace 35 años, en el marco de la conmemoración del Centenario de la creación de la Municipalidad de Ninhue, ocurrida el 22 de diciembre de 1891, se vivió uno de los acontecimientos más significativos de esta histórica celebración: la inauguración de la Galería de Ex Alcaldes de la comuna.

La creación de esta galería fue el resultado de un exhaustivo trabajo de investigación destinado a identificar y reconstruir la nómina de los servidores públicos que habían ocupado el cargo de alcalde desde la creación de la comuna. Esta iniciativa nació con el propósito de preservar la memoria institucional y rendir un justo homenaje a quienes contribuyeron, con su gestión y dedicación, al progreso de Ninhue.

La Galería de Ex Alcaldes se convirtió desde entonces en un valioso patrimonio histórico de la municipalidad, recordando a las nuevas generaciones que la construcción de la comuna ha sido fruto del esfuerzo y la visión de quienes asumieron la responsabilidad de conducir sus destinos.

Con el paso de los años, se ha trasformado en un patrimonio institucional de incalculable valor. Quienes recorren sus dependencias no sólo encuentran los rostros de antiguas autoridades, sino también la expresión de más de un siglo de servicio público, esfuerzo y vocación por el desarrollo comunal.

Fotografía: una imagen para la memoria. Los ex alcaldes Ángel Cortés Martínez y Eladia Riquelme Fernández, junto al alcalde Gonzalo Torres Cifuentes, participan en la inauguración de la Galería de Ex Alcaldes de Ninhue.

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✴️     EL SALÓN COMUNITARIO ▪️Corazón de los Encuentros en Ninhue        En aquellos años, 1979 -1980, en que Ninhue com...
04/08/2026

✴️ EL SALÓN COMUNITARIO

▪️Corazón de los Encuentros en Ninhue

En aquellos años, 1979 -1980, en que Ninhue comenzaba a crecer y organizarse como una comunidad cada vez más participativa, surgió la necesidad de contar con un espacio común que reuniera a vecinos y organizaciones. Fue así como nació el proyecto de construir un Salón Comunitario, una obra pensaba para fortalecer la vida social, cultural y organizativa de la comuna.

El Salón Comunitario no solo fue un lugar para reuniones y trámites. También se convirtió en un punto de encuentro familiar y de sana entretención. Como una verdadera innovación para la época, se habilitó una gigantesca pantalla de televisión en colores, un acontecimiento que despertó la admiración y el entusiasmo de todos los habitantes. En tiempos en que pocas familias podían acceder a este tipo de tecnología, el salón abrió sus puertas para que grandes y chicos disfrutaran de sus programas favoritos.

Las tardes y noches se llenaban de vida cuando los vecinos acudían a ver has populares series de televisión, emocionantes telenovelas, memorables partidos de fútbol y las esperada peleas de boxeo. La concurrencia era tan masiva que muchas veces el recinto resultaba estrecho para albergar a todos quienes deseaban compartir aquellos momentos. Familias completas llegaban con anticipación para conseguir un buen lugar, mientras el ambiente se llenaba de conversación, risas, aplausos y emociones compartidas.

Con el paso de los años, el Salón Comunitario se consolidó como un símbolo de unión y progreso para Ninhue. Más que una construcción de madera y cemento, fue el escenario donde se forjaron amistades, se impulsaron iniciativas sociales y se fortaleció el sentido de pertenencia de toda una comunidad.

Fotografía del Archivo Patrimonial de “Ninhue tus Raíces”. Imagen del Salón Comunitario hoy despedida en su reemplazo se construyó un nuevo salón más moderno y cómodo.

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