la maga hila mandalas... y crea la magia Tejer textos, valga la redundancia. Ileana Alfaro
Tejer, decir. Entramar un texto, con símbolos.
Dirección
Yrigoyen 737
Paraná
3100
Teléfono
Página web
Notificaciones
Sé el primero en enterarse y déjanos enviarle un correo electrónico cuando La maga hila mandalas۞ publique noticias y promociones. Su dirección de correo electrónico no se utilizará para ningún otro fin, y puede darse de baja en cualquier momento.
Categoría
Our Story
Tejer textos, valga la redundancia. Ileana Alfaro Tejer, decir. Entramar un texto, con símbolos. Escribir palabras con hiladas que van a un punto lógico y vuelven, en la constancia del aquí y ahora. Inhalar, exhalar, la vida sucede en ese preciso instante, la creación, la manifestación de la naturaleza sucede con las manos, con el cuerpo y con la voz. Las palabras texto y textil comparten la misma raiz latina, la voz texto proviene del latín -textus- que a su vez constituye el participio del verbo texere el cual significa tejer, trenzar, entrelazar. Sabía de mis palabras, sabía de mí tejer, pero saber no es ser. El ser sucede en la toma de conciencia de lo que somos. Mis tejidos tenían coherencia y cohesión, mis palabras tenían tautologías, pero desde que comencé a urdir y tramar hilos mis palabras comenzaron a tener significados y significantes precisos referidos a mí ser. La sincronía del símbolo comenzó a manifestarse y naturalizar amor, mandalas y felicidades se hicieron cotidianeidades y las palabras innecesarias se desvanecieron, se convirtieron en tejido y el tejido empezó a decir. Y el tejido dice porque es texto (presente activo texō, presente infinitivo texere, perfecto activo texuī, supino textum.) La simbología del tejido ya no fue en fonemas y grafemas fue en forma y color. Todos somos uno, un solo hilado, una sola voz, un solo mandala, variados fondos y formas de una sola energía. Tejer orar meditar Ileana Alfaro Definir las cosas es definirnos, por eso escapo a las definiciones porque creo que en realidad somos indefinidos, indecibles e infinitos, pero diré por ejemplo que meditar significa ausencia de pensamiento y eso es lo que logro cuando tejo, es comenzar a contar una historia pero fuera del pensamiento es volver a la fuente, al ser, a ese lugar donde tantas otras tejedoras estuvieron una vez, es un lugar de oración donde todos somos uno. Comencé a tejer, como sucede todo en la vida, por sincronía o casualiad, tejí macramé, luego mandalas en macramé y después investigando culturas originarias conocí los atrapasueños, y los ojos de dios, círculos tejidos con significados y significantes precisos. Después de todo sigo definiendo y digo que el camino de la felicidad es la distancia del salir de la mente y llegar al corazón, por eso tejer me hace tan feliz, y más si esos tejidos son mandalas, círculos, que nos permiten ir desde nuestro centro y expandirnos, como en los ojos de dios donde tejemos del centro hacia afuera; o comenzar a tejer desde fuera, donde el tejido lo hacemos hacia nuestro interior, como en el atrapasueños. Desde hace un tiempo enseño a tejerlos, y es una experiencia en la que aprendemos juntas con mis alumnas, y digo alumnas porque la mayoría de ellas son mujeres lo que contrasta con la naturaleza misma del origen del ojo de dios ya que ellos pertenecen al pueblo huichol y en la tradición huichol cuando un niño llega al mundo los padres tejen el ojo de dios para potegerlo y recibir protección divina, son una ofrenda que se hace a los dioses para pedir por el buen crecimiento de los niños. Cuando el pequeño huichol nace el padre teje el rombo central y así uno por año hasta que cumple 5, que es cuando el ojo de dios queda terminado. A través de este ojo los dioses ven a los niños. Los bendicen, los protegen de todo mal y los aceptan como miembros del pueblo wixarica. Así es como los padres son los encargados de elaborar el ojo de dios que sus hijos llevarán a la fiesta del tambor. En esta fiesta los niños y las niñas son presentados a los dioses y son iniciados en la vida ceremonial de su pueblo. Para esto, los ojos de dios son colocados sobre la cabeza de los menores, lo que permite a los dioses ver y observar a cada niño y niña de manera personal.