14/08/2026
14 de agosto: 81 aniversario de la consagración del Templo.
Un día como hoy pero de 1945, se consagraba el Templo y su altar mayor a la Inmaculada Concepción del Buen Viaje, ceremonia presidida por el -en aquel entonces- Obispo Auxiliar de La Plata, Mons. Germiniano Esorto y siendo párroco de Morón Edmundo Vanini. En la misma ceremonia se consagró el altar de María Reparadora.
Los rituales celebrados duraron 4 horas. En la actualidad no se llevan a cabo de esta forma, según lo dispuesto por las reformas del Concilio Vaticano II.
La crónica de los actos nos informa, que desde el día anterior en el salón parroquial se armó un altar para la velación de las reliquias, que serán colocadas en los altares. Al otro día martes 14, a las siete y media de la mañana comienza la ceremonia, dónde sobre el altar están “las doce cruces que se ponen en los muros del templo y los doce cirios que están delante, (que) significan los doce apóstoles que llevaron la luz del Evangelio, la doctrina de la cruz, por todo el mundo, (...) como lo expresa San Juan en el Apocalipsis, que los muros de la Jerusalén celeste, tiene doce fundamentos, y en ellos escritos los nombres de los apóstoles. Los doce cirios se encienden por orden del Obispo antes de comenzar la ceremonia.
Por tres veces el Obispo hace la aspersión con agua bendita, sobre las paredes exteriores del templo, para purificarlas e impedir que se acerquen los demonios, y hacer desmán en el edificio construido para la gloria de Dios y sólo para servir para usos sagrados.
Por tres veces el Obispo llama a la puerta de la iglesia, para poder entrar. A la tercera llamada, la puerta se abre. Esto nos hace ver cuánto resistió el demonio y cuán bien armado estaba, cuando le venció Jesucristo, y le arrojó fuera para que ya no tuviese imperio sobre las almas, que ejerció en tiempos del paganismo.
La entrada del Obispo en el templo, significa la de Jesucristo en el cielo, triunfador de la muerte y del in****no. El Obispo entra solo con los ministros y sacerdotes, para comenzar la consagración del templo y al del altar. Pero hay que notar bién, que el Obispo no termina las ceremonias, sin que el pueblo esté presente: cuando se traen procesionalmente las Reliquias de los Santos, los fieles acompañan y entran en la iglesia. Con esto quiere significar la Iglesia, que cuando N.S. entró el día de la Ascensión, llevó una parte de los redimidos, que debían constituir el edificio espiritual.
Los alfabetos griegos y latino, que el obispo escribe en el suelo, sobre ancha faja de cenizas, esto significa que la cruz ha reunido a todos los pueblos de la tierra , divididos antes por la diversidad de lenguas –la griega y la latina- que hablaron innumerables gentes, dan idea de la universalidad de la Iglesia de Jesucristo, que ha reunido”.
En el altar mayor se colocaron las reliquias de San Sotero, Papa y mártir, San Alejandro mártir y de San Juan Bosco. Así mismo en el altar de María Reparadora se colocaron las reliquias de San Flaviano y San Severiano, mártires y las de San Ignacio de Loyola, de San Juan Berchmans y de San Bernardino Realino, confesores.
Finalizado esto, el Obispo celebra Misa en el Altar Mayor y simultáneamente el párroco en el de María Reparadora.
Fueron los padrinos el Ing. Rafael Ayerza, el Dr. Egidio S. Mazzei, el Ing. José María Scasso y las señoras Josefina Achaval de Ayerza, Leticia Díaz Soto de Mazzei y Ernestina Llavallol de Acosta.
En la imagen vemos el acta de la Consagración firmada, por Monseñor Esorto.