19/10/2020
El dato curioso sobre , a solo 20 kilómetros de , es que en su honor fue bautizado el actual barrio neoyorquino de en 1658, ya que Nueva Amsterdam era lo que hoy conocemos como ). Se llega fácilmente en tren, comprando un boleto de ida y vuelta en el día, y una vez allí, lo primero que vale la pena apreciar es, justamente, su estación de trenes, la primera de los Paises Bajos y que hoy muestra su estilo Art Nouveau. En el centro histórico, la principal construcción que capta todas las miradas es la Iglesia de Sint-Bavokerk, de estilo gótico, y, frente a ella, la plaza o Grote Markt. Los sábados, se m***a aquí un colorido mercado de flores. Alrededor de la plaza están los edificios más llamativos, como la iglesia, el Vleeshal (antigua carnicería), el ayuntamiento y el Hoofdwacht, construcción del siglo XIII que abre sus puertas entre mayo y septiembre. Haga una parada para tomar un café y probar el arenque crudo, y resérvese una foto con el molino De Adriaan, una réplica de otro que se incendió en 1932.