26/04/2026
IN MEMORIAM
Hoy se cumplen 89 años del bombardeo de la villa de Guernica, por ese motivo la obra que hoy ilustra esta sección es, precisamente, “Guernica”.
Una obra realizada por Pablo Picasso entre los meses de mayo y junio de 1937 para ser expuesto en el pabellón español durante la Exposición Internacional de 1937 en París, con el fin de atraer la atención del público hacia la causa republicana en plena Guerra Civil Española. En la actualidad se conserva en el Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía de Madrid.
Picasso situó la escena en un ambiente nocturno, como si fuera la visión dramática e instantánea del fogonazo provocado por las explosiones.
La lámpara de una mujer y la bombilla actúan como el vértice de una pirámide luminosa en la que divisamos unos pocos personajes en actitudes desesperadas.
Destaca el guerrero descuartizado, en el suelo, cuyo brazo empuña una espada rota con una flor. A la izquierda vemos a una mujer bramando de dolor, sosteniendo a su hijo mu**to.
En el centro hay un caballo (o más bien una yegua) agonizante, cuya cabeza parece dirigirse hacia el toro de la izquierda.
No hay colores: todo se reduce a un dramático blanco y negro, como si la escena fuera una pesadilla.
El lenguaje cubista del que se sirvió parecía el más adecuado para aludir a la violenta destrucción del bombardeo.
El “Guernica” se convierte en un alegato contra la crueldad y la injusticia de la guerra y contra la barbarie propia del fascismo y el nacional-socialismo que más adelante iba a azotar toda Europa.
Estamos, sin duda, ante la obra pacifista por excelencia y ante la cual nadie queda indiferente.