Creemos en el arte como un estilo de vida
Creemos en la belleza y en lo sublime
Creemos que un mundo sin arte es un mundo...
Que una casa sin cuadros y sin un piano es peor que un agujero sin un tejón y un hormiguero sin una reina;
Creemos en lo decadente, en la elegancia, en lo sofisticado, en lo clásico y en los nuevos clásicos, en las viejas vanguardias y en la resurrección del arte. en lo hisp
ano, en lo francés y en lo vietnamita;
en el siglo XVI, en el Siglo de Oro Español, en la Ilustración, en los Doctores de la Iglesia y en los inventores del Tarot. Creemos en el Londres Medieval y en la City; en la Île Saint Louis y en el Pompidou, en la Venecia de América con sus Tzompantlis y en la Ciudad de México con sus tianguis. Creemos que sin belleza no hay arte, pero que la impostura es una estafa y lo avezado es cuestionarse. Creemos en el oxímoron, en la contradicción como constante del mundo
Creemos en las decisiones informadas y en las intuitivas
Creemos en lo frívolo pero no en lo superfluo
No creemos en lo cursi, pero nos encantan Wautteau y Fragonnard;
Creemos en el talento y el oficio, pero nos gustan las propuestas estridentistas y dadaístas;
Creemos en la seriedad en el arte, pero Manzoni nos parece un maestro;
Creemos en la figuración en la pintura, pero nos gustan los lienzos monocromáticos de Yves Klein;
Creemos en la academia, y también en Jean Dubuffet;
Nos gusta la perfección, pero idolatramos la ingenuidad de Cándido López y de Rousseau
Creemos en el genio como denominador común. Creemos en las tomaduras de pelo… pero las detestamos;
Queremos a Maillol y a Giacometti, a Bacon y a Velázquez;
Creemos en Miguel Ángel y en Ensor, en la caricatura y el mausoleo
Creemos que Dios pintaba como Rafael y se reía como un patán. Pero sobre todo… creemos en la perfección como fin ulterior del espíritu libre.