07/04/2015
En un acto más de falta de ética, el investigador del INAH-Oaxaca, Cuauhtemoc Camarena, mintió y manipuló a los miembros de la Unión Nacional de Museos Comunitarios para que los estudiantes de Arte y Patrimonio Cultural de la Universidad Autónoma de la Ciudad de México fueran expulsados groseramente de la reunión a la que asistían, en calidad de observadores, en la comunidad de Olmos, Tizayuca, Hgo., el pasado 28 de marzo, poniendo además en riesgo la seguridad de nuestras compañeras, quienes sólo realizaban una labor de investigación exclusivamente académica.
¿Cuál es la razón de esta actitud? Muy simple y pueril: Camarena no quiere ver invadido lo que considera su feudo o coto de poder, conducta que además atenta contra el código ético de la antropología internacional. Es esta la segunda ocasión en que este individuo incurre en hechos semejantes, pues tres años atrás llevó a cabo un acto como éste en el municipio de Zempoala, instigando a la gente contra los estudiantes.
¿Cómo puede el INAH poner freno a estos hechos tan vergonzosos y que resultan lesivos para la investigación académica y las relaciones interinstitucionales?