13/05/2025
¿Slow Thoughts? o Fast food…un invento de mediados de siglo XX para comer rápido y cuyas consecuencias fueron una mala alimentación que llevó a deficiencia en salud. Fast cities…una idea que solucionaba en su momento los problemas que la producción en masa requería, es decir manos y mentes para trabajar en artículos que a poco serían desechados. Estudios aquí y allá muestran -y lo puedes corroborar-, que más del 90% de lo que se compra, se desecha en un lapso no mayor de seis meses. Así se han desarrollaron males modernos como el burnout, el tensión, la depresión. Y no conformes con eso, ahora vienen los pensamientos rápidos, para ahorrar tiempo en el uso indiscriminado de lo que hoy se conoce como Inteligencia Artificial ¿realmente se gana tiempo y se es eficiente al evitar pensar por sí mismo?
El ser humano evolucionó debido al consumo de alimentos cocinados lentamente y se reunió en comunidad en pueblos rodeados por campos de labranza, el pensamiento evolucionó así también y llegó a conocer el significado de la meditación, que para la religión cristiana y católica implica rezar. En fin, meditar, rezar, pensar lentamente resulta saludable.
¿Por qué dejar el beneficio ahora de la Slow food, las Slow cities y los Slow thoughts? Y en inglés, porque se tiene demasiada costumbre hacia ese formato impactante de pocas palabras. En suma: buena comida, ciudades amables, pensamientos lentos que lleven a reflexionar en lo que es necesario y deseable para la vida.
(Imagen tomada del libro Introducción al Urbanismo – Hans Mausbach)
Texto original: Cecilia Calderón-Puente