16/06/2026
Hubo un tiempo por ahí cuando la preciosa iglesia que adorna mi ranchito se pintaba de blanco y azul, en el que en las fiestas de mi pueblito y su proceso de organización de festejos a su santo patrón San Antonio de Padua, parecía un ritual que conllevaba emoción y ansias por la espera, quizás era la magia de ser un niño y no ser consciente de todo lo que involucra…
Las calles se llenaban de lazos y color, la peregrinación anunciaba su comienzo muy temprano en la mañana a través de cuetes y plegarias, la banda en las mañanas traía alegría, baile y emoción, incluso para un niño de primaria que, ¿qué iba a saber de bailes? pero nos inculcaron “el relajo” como buen mexicano…
¿Saben algo que me fascinaba? Sonará tonto pero, las escenografías, eran mágicas, traían consigo horas de trabajo, arte, color y una historia que reflejaba al pueblo, mi bonito pueblo, hoy se redujeron a pantallas.
Hoy muchas de nuestras costumbres también se han reducido poco a poco, que hasta pareciera imperceptible pero el resultado a futuro me asusta un poco; hoy la iglesia de mi pueblito ya no es blanca y azul, hoy las cosas no son como antes, sin embargo, espero que las tradiciones y buenas costumbres de mi ranchito no se pierdan, espero nos llenemos de orgullo de ser de donde venimos para defender lo que es nuestro siempre, que los que han salido vuelvan con mucho orgullo y ganas de reeconectar, y los que permanecemos hagamos algo para hacer resaltar a nuestro amado pueblo.
oh adorado san Antonio, ruega por nosotros…✨