02/09/2026
🏺 MUSEO AL DETALLE | BÚCARO MEDIEVAL CRISTIANO
¿Beberías agua... y después te comerías la vasija? 🤔
Nuestro búcaro medieval, hallado en la Colegiata de La Candelaria de Zafra, es una pequeña vasija de barro utilizada para conservar el agua fresca 💧. Gracias a la gran porosidad de su cerámica, el agua se enfriaba de forma natural y adquiría un agradable aroma a tierra mojada. La gran demanda de esta cerámica se debía a la agradable fragancia que daban al agua las sustancias aromáticas añadidas a la arcilla roja, como especias o ámbar.
Pero lo más sorprendente es que, durante siglos, muchas personas masticaban e incluso comían estos recipientes 😮. Esta costumbre, conocida como bucarofagia, llegó hasta las cortes de España y Portugal, donde se creía que el barro tenía propiedades beneficiosas, aunque hoy sabemos que podía resultar muy perjudicial para la salud. Sabemos que en al-Andalus ya desde el siglo IX se comía barro cocido, y posiblemente fueron los árabes quienes trajeron esa curiosa costumbre de masticar los búcaros, que a su vez habían adoptado de los persas, y que se extendería hasta el siglo XIX. Esta moda de la ‘bucarofagia’ llegó incluso a la Corte barroca española y portuguesa, como refleja Velázquez en su pintura ‘Las Meninas’, donde la infanta Margarita recibe un búcaro de cerámica mexicana de Tonalá o Tlaquepaque. Las damas, después de beber el agua del recipiente, lo lamían e ingerían a pequeños mordiscos.
🌿 Los búcaros también se llevaban como amuletos protectores y fueron objetos muy apreciados desde la Edad Media hasta el Siglo de Oro. Una pieza que nos recuerda cómo un objeto cotidiano puede revelar costumbres, creencias y modas que hoy nos resultan sorprendentes.
Consejería de Cultura, Turismo y Deportes