05/10/2026
Estoy solo en un motel… Bueno, no solo: en la mochila traje un cubo de hielo donde habita mi corazón. Vine por el jacuzzi, necesitaba abundante agua caliente, una botella de vino, luz roja, el ambiente para esta conversación. Sé por qué te congelaste: sé que era demasiado por sentir. La desconfianza fue el hielo para mantenerte a salvo, pero la armadura se hizo cárcel y ahora la protección empieza a parecerse a no vivir. Descubrimos cuándo y por qué aprendimos a congelarnos y, por eso mismo, sabemos que es injusta esta sentencia de ejecución emocional. Siente la calidez del agua: son mis palabras pidiéndote que sintamos de nuevo, te digo que no viviremos siempre y veo cómo el agua empieza a desbordarse…
El confinamiento se deshace y tu fuerte pálpito confirma la aventura.
SakoAsko.