16/06/2026
Felipe Zucarelli. El Gobernador de la soledad.
En 1903, una empresa dedicada a la caza de lobos marinos desembarcó a Felipe Zucarelli de origen italiano (Calabria) en Puerto Cook. Isla de los Estados. Su tarea era quedar a cargo de una carbonera instalada en el lugar. La firma lo dejó allí con provisiones teóricamente calculadas para dos meses, asegurándole que regresarían pronto a buscarlo o a reabastecerlo. La empresa nunca regresó. Zucarelli quedó completamente olvidado a su suerte en los confines del mapa. Lejos de dejarse vencer por el entorno hostil, Zucarelli se adaptó a la isla. Se asentó en una cabaña de madera que había quedado en pie tras la mudanza del presidio. Allí vivió durante años en una profunda soledad, acompañado únicamente por cinco perros. Su subsistencia dependía de lo que lograba cazar o pescar por sus propios medios y de la solidaridad de los buques de la Armada Argentina o barcos balleneros que hacían escala técnica en Puerto Cook y le proveían de víveres. Su prolongada y solitaria permanencia en un territorio nacional tan estratégico hizo que los oficiales de la Marina comenzaran a llamarlo irónicamente "El Gobernador de la Isla de los Estados". Cuando fondea un buque en el puerto, sale a su encuentro armado con un fusil y rodeado de perros. El buque saluda con tres silbatos de sirena y él contesta con tres disparos. Los navegantes pueden comer ahí alimentos frescos y agradecen con un regalo de un fusil, por eso tiene tantos en su armario. La figura de este "Robinson Crusoe" de los mares del sur trascendió a la prensa de la época. Para sobrellevar el aislamiento absoluto solía ponerle nombres a sus gallinas o conversar en voz baja con la pava del mate mientras esperaba que hirviera. Humorísticamente, Zucarelli mostraba a los viajeros un "censo" de la isla donde él figuraba como el único habitante. Su "mandato" solitario en Puerto Cook se extendió formalmente hasta bien entrada la década siguiente. El hito más notable de su reconocimiento ocurrió el 23 de marzo de 1911, cuando el propio Presidente de la Nación, el Dr. Roque Sáenz Peña, realizó un viaje oficial a la Patagonia a bordo del ARA Buenos Aires. Al desembarcar en Puerto Cook, el primer mandatario se entrevistó formalmente con Zucarelli, quien seguía siendo el único habitante y custodio de facto de ese remoto rincón de la soberanía argentina.
Fuente: Argentina y sus grandezas. V. Blasco Ibañez.
Museo Mineralis.