18/07/2026
Historia de los primeros hoteles de Mar del Plata.
En la actual esquina de Diagonal Alberdi Norte y Santiago del Estero, hubo un rancho en 1859 donde un matrimonio francés daba comida y alojamiento y aunque su verdadero nombre fuera Fonda del Globo se lo conocía como la Fonda del Huevo, esta fonda fue propiedad de don Fernando Bonnet y su esposa, Juana Fabbre. Es considerado el primer hotel de Mar del Plata. Posteriormente se transformó en Hotel Royal en 1907.
El Grand Hotel: 1887-1930
En la esquina de Luro y Entre Ríos, antes de la traza urbana y por consiguiente no alineada con ella, se levantaba el Almacén La Proveedora, es decir, la antigua pulpería del saladero de José Cohelo de Meyrelles en 1857.
En 1874 se realiza la traza urbana definitiva de Mar del Plata tomando como referencia la Iglesia de Santa Cecilia construida en 1873, fue ejecutada por el agrimensor e ingeniero geógrafo Carlos de Chapeaurouge.
A partir de 1877, el propietario Pedro Luro demuele el local y lo construye alineado con las calles de la traza nueva dentro de la manzana 105. Allí Luro siguió con el negocio, que abarcaba el almacén La Proveedora y la Fonda La Marina en sociedad con Eduardo Peralta Ramos.
Con el tiempo la fonda se transformó en 1881 en una casa de hospedaje, rodeada solo por el silencio del campo y el acompasado rugir del océano, posteriormente en el Grand Hotel en 1887.
Cuando las vías del Ferrocarril del Sud se inauguraron el 26 de septiembre de 1886, el Grand Hotel reabrió sus puertas más ampliado pero igual se vio inmediatamente desbordado por la oleada de visitantes en la temporada de verano de 1886/1887.
Fue construido en etapas, ocupando la manzana 105. En sus comienzos llegó a tener pocas habitaciones, era de estilo colonial, tenía sólo dos baños, en el patio varios retretes sueltos y un salón de pequeñas dimensiones. Siguió ampliándose gradualmente y en 1900 ocupaba toda la manzana. Su frente daba a la plaza Mesquita, tenía una capacidad de 400 huéspedes y los precios variaban entre 12 $ y 18 $ según la época. Poseía un suntuoso comedor, un salón de usos múltiples, cómodas habitaciones y cocina internacional.
Museo Mineralis